Esclavo de ti mismo (C. 11): Tercera cacería: El campamento
Sergio colgó el auricular y azotó el puño contra el apoyabrazos del sofá. Escuchó que su amigo griego discutía también a través de su móvil en la cocina. Reconoció la conversación, pues era muy semejante a la que acababa de tener con Pam.
-¡S&iacut...