Grata sorpresa (1)
Que antes de ponérselos en su boca para comerlos, debía pasarlos por su sexo y luego se los podría comer, su reacción ante mi petición fue la esperada, me sonrió, se sonrojó nuevamente cogió un cherry con los dedos, se lo metió entre su sexo unos segundos, y luego lo colocó en su apetecible boca saboreándolo, me puso a mil...