Jugando, jugando
El sabor de su líquido preseminal me inundaba, y me hizo desear más. Empecé a lamer su glande, recorría todo su palo hasta llegar a sus huevos. Él no decía nada, tan sólo gemía de gusto y antes de que me diera cuanta tres chorros de leche me llenaron; estuve a punto de atragantarme por toda esa cantidad de semen...