Mi cómplice (2): Secretos
Yo la observaba, sabiendo que cada una de sus decisiones profesionales estaba teñida por el deseo de complacerme. No era una subordinación laboral; era una alianza de sangre y secreto. Ella era mi cómplice, la que custodiaba mi oscuridad mientras yo pulía su talento. Éramos un equipo perfecto. Hasta que el juego empezó a pedir más....