Me desnudé frente a mis clientes
De pronto, otro de los hombres que se habían acercado, me preguntó: “Disculpe ¿Yo también puedo acabar en sus pies?” Y yo, sin decirle nada, solo le sonreí, le extendí los pies hacia su verga y comencé a mover mis dedos llenos del semen del otro chico. Al señor se le iluminó el rostro y fue como si solo estuviera...