Capítulo 1: La espera
Pero en lugar de eso, detuvo las embestidas enterrándose completamente dentro de mí, haciéndome sentir sus tibias y mojadas bolas en mi perineo. Y así, su caliente orine empezó a llenarme como un enema a chorro, violento como era todo con Doni. El éxtasis en que me encontraba me hacía levantar el culo lo más alto que podía mientr...