El príncipe y el plebeyo: Reino de mentiras
Junto al fuego, Adrián lo atrajo hacia sí, sus labios encontrándose en un beso que comenzó tímido y acabó voraz. Desató la camisa de Lauro con dedos impacientes, revelando un pecho liso que subía y bajaba con cada respiración. Lo tumbó sobre una manta áspera, y el aire se llenó del crujir de la madera y sus jadeos. Las manos...