Mi vecino del fin de semana
Me tomó de la cintura y me la fue poniendo suavemente, con algo de mi ayuda abriéndome las nalgas con las manos hasta que me entró toda su poronga. Suspiré fuertemente y apreté el ano para que no se saliera y le pedí que se quedara quieto adentro. Sentía su pelvis contra mis nalgas y eso me puso a mil...