Mi vecino del fin de semana (2)
Pero ahora quiero también tu lengua en mi boca, bien adentro. Respondió enseguida, metiéndome la lengua, que chupé con avidez, tomándolo de la cabeza y cruzando mis piernas sobre su espalda para que no quedase ni un milímetro de su miembro fuera de mi cuerpo. Me cogió mucho, como si no hubiera otra vez, lo recibí con apremio, lo m...