Mi harem familiar (2)
Sugey y yo regresamos al apartamento, sumidos en un silencio que presagiaba tormenta; ella seguía agarrada de mi brazo, pero venía triste. Ya Ana se había levantado y desayunaba. Mamá la saludó y le dijo que tenían que hablar. Luego me pidió que las dejara solas, así que bajé ...