Mis dudas sobre Adriana (capítulo 3)
A la mañana siguiente me levanté con dos problemas muy duros: el primero que, cuando miré el reloj, eran casi las once y ya escuchaba a todos los demás jugando en la piscina, lo que quería decir que tenía que justificar mi pereza y mi dormida larga; y el segundo, un problema mayor: mi inteligencia...