Altitud de placer
—¿Quieres entrar en zona restringida, capitán? —susurró mientras lo miraba con ojos de piloto suicida. Él asintió, sin poder hablar. Ella lo guio lentamente, introduciendo el lubricante que sacó de un compartimento secreto de su traje de vuelo. Se apoyó en una caja de herramientas, bajó las caderas y lo dejó entrar por la ví...