La sorpresa en un mal día
Me recostó en el sillón y antes de montarme me ofreció su vagina para hacer un 69 mientras ella me volvía a dar una mamada. Estuvimos poco tiempo así, se levantó y se volteó. Me montó mientras nuestros ojos se miraban fijamente y comenzó a moverse. –Me encantas, Guillermo. Tienes una verga deliciosa –me decía entre gemidos m...