Compañera de entrenamiento
Sus manos eran tiernas, pero me sujetaba firme, y comenzó a arrodillarse, me miró a los ojos mientras lo hacía, luego bajo la mirada y se quedó mirando mi pene, sonrió, me miró a los ojos nueva vez y lo lamió, sonrió de nuevo, recuerdo que pensé, si es cierto le gusta hacer mamadas, y procedió a meterlo todo dentro de su boca...