Despedida de soltero de Carlos
Se comenzó a meter dos dedos en la vagina y se los metía y sacaba rápidamente, mientras con la otra mano se frotaba el clítoris. Gemía fuertemente, casi gritando. Me moría de ganas de ir y tirarme de cara en su vagina y masajearle las tetas, pero me había dicho que me quede sentado. Siguió así unos cuantos minutos, hasta...