Mi tía y el sacerdote
Mi tía Susana estaba de rodillas en el suelo de la sacristía, frente al padre Luis. Pero no rezaba como siempre. El hábito del sacerdote estaba subido hasta la cintura, su miembro erecto y grueso entrando y saliendo de la boca de ella con lentitud deliberada. Susana tenía los ojos cerrados, las mejillas hundidas, las manos apoyadas en...