Yamilé, la cubana
Sus manos tomaron mí ya más que excitado pene, lo acercaron lentamente hacia su sexo y comenzó poco a poco a pasarlo sobre sus labios vaginales, acariciándolos, frotando mi polla sobre ellos y consiguiendo que estos se fueran entreabriendo poco a poco a la vez que se humedecían tremendamente. Nuestra excitación era máxima, tenía u...