¿Qué hago?
En realidad, me encantó; tenía la conchita húmeda. Grité para que se calentara más. Comenzó a bombear: «Aaahh, despacio, me partes». En eso, la sacó y la apoyó en mi ano. «Por favor, no me lastimes», le dije. Comenzó a entrar: «Aaaayyy, así, rómpeme el culo», le dije. Terminé de decir eso, y la enterró, moviéndose como...