Valeria, la tetona del gym (3)
Pasamos unos minutos en esa posición y me pidió que nos sentáramos en una de las bancas que hay en los vestidores, lo monté y su verga larga, gruesa y cabezona me entró hasta el fondo de mi puchita, mientras le daba teta a mi macho y él me decía: “que tetas tan ricas Valeria, las quiero para mí, siempre...