Tu esposa es una puta
Empezamos a caminar hacia atrás, él cayó sentado nuevamente y yo quedé de frente a la entrada de local, dándome de sentones sobre aquel desconocido, mientras miraba pasar los autos, esperando que alguno fuera el de mi marido y mirara a su dulce esposa ser una puta de verdad. Mecánico: vas a hacer que me venga con esas nalgotas...