Perversión en el patio: Mi primer anal con mi cuñado
Se hincó detrás de mí y, sin previo aviso, empezó a mamarme el ano. El calor de su lengua contra mi estrechez me hizo perder la cabeza; le suplicaba que no parara, que siguiera devorándome ahí atrás. Entonces, se incorporó y, con un movimiento firme y decidido, hundió toda su verga dura y mojada en mi ano. —¡Ahhh! ¡Basta, cu�...