El inquilino y la señora Luz
Entonces yo le metí dos dedos y dilaté más su culo, seguidamente le metí tres dedos y usted pedía más de lo excitada que estaba, decía: “mi marido nunca me ha dado por el culo, nunca me la ha metido por el culo, pero quiero su verga, métemela por el culo, rómpame el culo”, y yo pues obedecí, y le...