La locura de los cuarenta (2)
El movimiento de su lengua aumentó de intensidad, haciendo círculos sobre mi clítoris, escarbando en mi vagina, lamiendo los labios, deteniéndose en el ano, mientras yo, totalmente abandonada ya, a su merced, cerrados los ojos, lo dejaba hacer, hasta que alcancé las estrellas y lo bañé con mis fluidos. Todavía perdida en mi orgasm...