Pastel para todos, menos para el novio
"Cada pequeño salto la convertía en un banquete en movimiento, una sinfonía de carne y encaje, provocando a ciegas, sin saber que sus gestos inocentes alimentaban la fiebre de los que la miraban". Sus pechos rebotaban bajo el encaje fino, tensos, marcando cada curva, cada vibración. Las tiras moradas se aferraban apenas a su piel, y s...