Le fui infiel a mi marido con don Agustín
Lo que no sabía yo era que ese dedo metido en mi culo era la preparación de sacar su pene, para empezar a metérmelo en mi pequeño agujerito, que por cierto era virgen, no me importo la verdad, hasta que sentí esa estaca que me estaba destrozando por dentro, dolía mucho, pero no quería parar hasta que se fue lubricando...