Mi mujer me engaña
Recién allí pude ver de quien se trataba era Julio su jefe. Este le acariciaba la cola. Reprimí el impulso de lanzarme a interrumpir el banquete. Pensé para mis adentros en los días que Mariela tenía que quedarse en su trabajo, como horas extras, de seguro el viejo asqueroso se la cogía en la oficina, con razón ella consiguió un...