Como apagué el incendio de mi cuerpo
Mis ojos se cerraban y el labio inferior era mordido por mis dientes señalando el placer que me estaba proporcionando con las manos. La calenturienta mente seguía disparando imágenes sin cesar. Ahora, el chico me tenía con las piernas abiertas y me penetraba sin compasión, la chica me asfixiaba con su sexo chorreante de jugos en mi b...