Haz el amor y no la guerra
Carl parecía el más lanzado ahora, se subió al sofá y de un golpe me metió su polla en la boca, una polla corta, pero gruesa. Jim y Sam se pusieron cada uno a mi lado y les agarré sus pollas, comenzando a pajearles. Chupaba como una desesperada. Me llenaba la boca de saliva y luego la rebozaba bien con...