En mi nuevo trabajo en Coppel
Después de unos minutos entro nuevamente Tony quien al parecer no había llenado y me dice “¿puedo?”. Yo le sonreí y como estaba mojada acarició mi cuerpo y con sus dedos sobre mi clítoris logró ponerme otra vez cachonda, ya los dos en la regadera agarró mi cabeza y me bajó a su verga para mamarla, después me inclinó sobre...