Socios
—Debes entregarnos a tu mujer... —¿Qué? —contesté yo... —Sí —siguió Tomas— esa es nuestra condición para entrar en la sociedad, debéis entrar a formar parte en cuerpo y alma, sin esconder nada para nosotros y compartiéndolo todo con nosotros, igual que hacemos Luis y yo, ¿ves? Giré la cabeza y vi cómo Luis estaba to...