Pecados capitales
Dos meses enteros de reclusión, celibato, abstinencia de todo pecado, vicio y perdición. Santa, casta y bendita en la práctica diaria. Si no fuera porque tengo la mente atada al cuerpo hubiera podido engañar a Dios y ganar al paraíso. Eso sí, no importa cuán sano mantenga el cuerpo, mi ment...