Buen despertar
Dormía; suave el vientre le acaricié;
me incliné y le besé los tiernos senos.
Ella ronroneó; sus rasgos, serenos;
fue mi mano al chocho y se lo toqué.
El vello rizado lo atravesé;
de su calentura no eran ajenos
los dos dedos que metí, no eran menos.
Ella gi...