Piel caliente
Sus pies desnudos mucho me excitaban,
posados sobre la alfombra mullida.
Sentada en el sofá, aún seguía vestida;
sus muslos en su falda se apretaban.
Sus redondas tetas me reclamaban
bajo su blusa: "quítatela, vida";
y me obedeció en silencio sumida:
pronto, sus...