¡Una verdadera deidad a la que adorar y venerar!
Todas las noches tengo la obligación,
aunque sería mejor decir la necesidad,
de adorarte y venerarte.
Durante tres horas repaso todo tu cuerpo,
desde esa hermosa y perfumada melena rubia
hasta la punta de los dedos de tus excelsos pies.
Sumergir mi rostro en tu linda cabellera,
paladear y oler ...