La mejor semana de mi vida
Judith me sonrió, se puso de pie y se empezó a quitar la bata. Usando solo unas bragas turquesa me preguntó si ahora podía ver bien mientras se sentó a horcajadas encima de mí. Acercó sus labios a mi oído y me dijo que quería que la cogiera. Empecé a manosear sus nalgas primero y luego subí a sus tetas...