La tentación de la suegra
No pude más. Me acerqué y le susurré: "Siempre eres tan atenta conmigo, tan linda. ¿Me disculpas?". Ella, confundida, me respondió: "¿Disculparte por qué?". Mi respuesta fue un beso apasionado. La jalé por el brazo y la senté en mis piernas, su pecho contra mi cara. Mientras nos besábamos, le rompí la blusa y le quité el sost�...