Un hombre maduro y una joven bailarina
Pero nada lo había preparado a Carlos para lo que sintió cuando Malena puso una mano en cada una de sus nalgas, se las abrió y comenzó a succionar su ano. A besarlo, a lamerlo, a mordisquear los alrededores. A medida que ella profundizaba su exploración con la lengua en su culo, sentía como su nuca se mojaba de las...