Un culito de ensueño
Estuve tan desatado, tan desinhibido, que la tomé en mis brazos y la deposité sobre la cama y esta vez no me detuve, mordisqueé las redondas colinas, paseé mi lengua por el huesito dulce, la abrí de par en par y le estampé un beso negro que primero la sorprendió, sentí cómo se contraía la pequeña puertita oscura, pero después...