Aprendiendo con maduros (2)
Carlos la tenía todavía dura. Se sentó en el sofá con Pedro a su lado y me dijo con su dedo que me acercara. No hicieron falta palabras. Con mi espalda y mis nalgas mojadas por el semen de Pedro hinqué mis rodillas delante de su gruesa verga y empecé a mamarla como si fuera la última polla que iba...