Sexo con mi ahijada
Yo seguía sin haber acabado, sabía cómo manejar a estas pendejas calentonas, todo fuego y toda urgencia, por eso se dice que el diablo sabe por diablo, pero más sabe por viejo. Experiencia es mí segundo nombre, ahora era mi tiempo de aprovecharme y hacerme valer dentro de su ardorosa juventud. Aproveché el relax para jugarle en el c...