¡Me descubrieron!
Mi avidez era por otra cosa, por algo más disfrutable, algo más humano: Un pene, un simple pene que me satisficiera, que me quitara esas ansias de gozar que constantemente me asaltaban. Un pene eternamente erecto, eternamente eyaculante, un pene del tamaño que me llenara completamente, que no dejara una parte de mi organismo sin tocar,...