El cuarto de Didí
En cierto punto, Didí, que aún se estaba masturbando, se irguió de rodillas, le puso una mano en el pecho a Amadís y lo besó. En ese momento, la tensión se juntó en las piernas de Zoé, que arañó las nalgas de Amadís sin querer. Sentía que se derretía; las paredes de su sexo apretaron de golpe tres veces el...