Siempre hay secretos que contar (tercera parte)
Nuestro encuentro con Laura había empezado ese sábado, pasadas las 17 h y, después de las acciones descritas en los dos relatos anteriores, la noche apenas comenzaba.
Laura, tu y yo descansábamos en la recámara, después de que yo saliera de la regadera y luego ustedes dos se dieran un bañ...