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El mejor sexo que he tenido con mi suegra

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Entonces introduje un segundo dedo y comencé un lento y suave mete-saca. Cuando oí que los quejumbrosos gemidos se tornaban en suspiros de placer, me levanté y puse mi gran pene en su vagina, sin sacar los dedos de su culo

Hace tiempo atrás tuve una novia que llamaremos Sara, era blanquita, gruesa, pelo rubio, ojos café claros, pechos pequeños y culo grande y pequeñita uuuffff se acomodaba tan rico cuando follabamos, llevábamos 9 meses de noviazgo cuando paso lo mejor que me ha pasado en cuanto a sexo, que fue con mi suegra que llamaremos Ana, ella era de 1.67, flaca, blanca, pelo rubio lacio, pechos medianos y culito paradito, su edad 49 años y separada de mi suegro. Debo confesar que nunca la vi con ojos de deseos siempre la vi atractiva para su edad pero no con morbo hasta que dos meses atrás de que sucediera empecé a ver su cuerpo de una manera diferente fue cuando decidimos ir a la playa a vacacionar y ver a esa señora en vestido de baño uuuffffff me enfermo la cabeza que yo llegaba en las noches y me masturbaba pensando en ella claro yo nunca había tenido una experiencia en el sexo con alguna mujer madura me llevaba 28 años saque cuentas cuantos años tenía en ese momento, usaba pantalones talladitos, shorts pequeños cuando estaba en la casa que eran tan tallados que se le partía los labios de la vagina era tanto el morbo que la veía con esos shorts que su hija pagaba la cuenta (hahaha).

Resulta que un domingo llego a verme con Sara eran como las 5pm, resulta que llego a la casa siempre está abierto para que yo entre sin ningún problema pero ese día estaba cerrado lo que me extraño porque yo había hablado con Sara y estaría ahí, resulta que toco para que me abra y sale mi suegra con un short rosado uuuffffff un poquito más y era un cachetero, su vagina partida y bien rica, entonces me abrió y me dijo que Sara tuvo que salir rápido ya que una amiga había tenido un percance que le dijo que la esperara que ella llega ahora, entonces ella me abre y en eso que subo las gradas para entrar al corredor ella va delante mío y veo como se le repintaba un hilo se veía un triángulo y luego caía en su culo bien paradito uuuffffffffff eso me volvió loco entramos a la sala y me dice ahí me disculpa por las fachas (Como estaba vestida) ya que ella estaba terminando de alistar la cena, yo le dije que no había problema que yo no me molestaba (Al contrario me excitaba verla así, pensé en mi mente) me dejo en la sala viendo tv y ella se fue a terminar la cena, claro en ese momento solo me imaginaba esa imagen que quedó grabada ver como se le repintaba el hilo en ese short uuuffffff mas y más pensaba y se me empezó a poner duro el pene hasta ya no aguantar y estaba demasiado erecto pesando en mi fantasía y de repente me llamo desde la cocina si podía ir.

Me levante y fui a la cocina y empezamos hablar acerca de la hija, que como estábamos y todo eso, en eso ella me dijo:

Ana: Sara me comento que están teniendo sexo, no te de vergüenza yo soy muy abierta con ella en esos temas

Yo: (Con vergüenza y con la cara roja) Si, no le voy a mentir pero nosotros nos cuidamos

Ana: Si, porque no quiero ser abuela todavía (Riéndose)

Yo: Tranquila suegra, que yo tampoco quiero ser papa (Broma)

Ana: Te puedo preguntar algo?

Yo: Si claro con toda la confianza

Ana: Me confeso Sara, que ella le cuesta estar con Ud. porque le duele cuando se la mete por grande

Yo: (Asustado, en shock, con vergüenza) Si a veces ella sale muy lastimada, a veces tenemos que usar lubricantes porque ella también es un poco seca y estrecha

Ana: (Riéndose) Cuidado me la mata, hágalo con mucho amor

Yo: Si señora, claro que yo se lo hago con mucho amor

Ana: Y ya que estamos en confianza, te puedo preguntar algo más íntimo?

Yo: Claro que sí, lo que Ud. quiera (En tono morboso)

Ana: Cuanto te mide?

Cuando ella me hizo esa pregunta yo me puse muy caliente tanto que sentía como la sangre corría por todo mi cuerpo y como mi pene quería salirse de mi jeans, yo no sabía que trataba ella de hacer, si me estaba probando como yerno o no sé cuál era juego, el porqué de esa conversación. Pero entre miedo y sorpresa por la conversación no me importe y le seguí el juego.

Yo: la verdad me mide 17 centímetros, Dios fue muy generoso conmigo (Riéndome)

Ana: (Sorprendida) Waoooo, nunca he visto una así (Insinuando)

Yo: En serio, no me está mintiendo?

Ana: No, de verdad en mi vida solo he estado con 2 hombres, un novio que tuve y el papa de mis hijos, y la verdad sus penes estaban normal

Yo: Así, entonces como sabe que 17cms es grande?

Ana: (Risas y Morbo) Te confieso que he visto y me he informado muy bien, quieres vino?

Yo: Opa Opa Opa, Esta bueno suegra que se informe bien, claro que si quiero

Ana: Siii, yo antes era muy cohibida con el tema de sexo pero últimamente me he convertido muy abierta, tanto que mi hija es muy confidente y lo es todo

Yo: (Riéndome) Bueno espero que yo tenga buena reputación

Ana: (sarcástica, riéndose) Usted va bien, va bien

Poco a poco íbamos pasando las copas y tomando y tomando, mientras yo estaba en el miedo de que si me insinuó después ella le decía a Sara o peor que se hiciera un problema grande porque mal interprete las cosas, pero yo veía a mi suegra muy sonriente, muy picara cosa que yo nunca la había visto de esa manera conmigo, estábamos sentados en el desayunador ella de un lado y yo al otro lado con mi pene durísimo mientras iba subiendo la conversación de tono.

Ana: De verdad que me cuesta creer que la tienes grande?

Yo: Porque te cuesta creerlo?

Ana: Porque nunca he visto una en vivo y a todo color, solo en video y fotos

Yo: (Muy Excitado y probando su reacción le dije) Si no fueras mi suegra te la enseño en vivo y a todo color

Ana: mmmm, y si yo te lo pido como suegra? Me la enseñarías?

Yo: (Mi cuerpo temblaba de la adrenalina) Pero tu hija??? Sara???

Ana: Ella no está, no hay nadie en la casa además ojos que no ven... (Se hecho a reír)

En ese punta ya de la adrenalina y de los nervios mi pene se puso u poco flácido, pero estaba tan excitado que podía sentir mi corazón latir en mi pene, recuerdo que ella lo dijo con su copa de vino en su boca y saboreaba ese vino como si fuera lechita uuufffff eso me puso mojado el pene.

Yo: Pues la verdad quiero mucho a su hija y no quisiera tener problemas si ella se llegara a enterar

Ana: Entiendo mi amor, pero yo no lo quiero para que se case conmigo, como le digo nadie esta es solo verla, me entro la curiosidad, pero si Ud. no quiere no hay problema, lo dejamos así (Se puso seria)

Yo: Ya que estamos de sinceros suegra, la verdad que es me da mucho morbo y me excita el hecho que quiera ver mi pene (me arme de valor y me levante caminado hacia el otro lado del desayunador donde estaba ella)

Ana: Entonces si me vas a dejar conocerla?

Yo: Esta bien, es toda tuya?

Ana: mmmm, no me digas eso porque después no hay vuelta

Yo: Ya no hay vuelta me parece (Exclame)

En eso llego donde estaba ella sentada, me le acerque y me pare enfrente de ella y le exclame por segunda vez: Toda tuya, y ella sin ninguna vergüenza con su mano derecha empecé a quitarme la faja, desabrochar el botón del jeans, bajo el zipper y me dijo: Te toca ahora! Empecé a bajarme el pantalón, la camisa tapaba el bóxer un poco entonces me levante la camisa, andaba un bóxer café pegado al cuerpo, me baje el bóxer y me saque el pene pero estaba flácido y me dijo:

Ana: Pero… ¿qué te pasa, querido yerno? (sonrió al ver la flacidez de mi miembro)

Yo: ¡Caramba!, la sorpresa, los nervios…

Ana: ¡Ja, ja! –se rio sin reparos– ¿nervios? ahora mismo te relajo

Y con su mano agarro mi pene y empezó a tocármelo mientras su otra mano me agarraba los testículos haciendo unos masajes deliciosos, mientras empezó a masturbarme poco a poco hasta que se fue poniendo dura y más dura, hasta que ya su mano se veía pequeña en mi pene, y entonces la agarro con las dos más, mientras se le veía la cara de excitada que tenía.

Ana: Uy dios mío, que grande (Exclamo)

Yo: Viste suegra que no te mentía

Ana: Que dichosa mi hija que se come todo esto

Yo: Se pone como loca, pero que rico me masturba Ud. con las dos manos

Ana: ¿qué pasa, mi hija no te ha hecho esto nunca? (Pregunto con tono sarcástico)

Yo: ¡Mujer!… tu hija sí, pero… (Acerté a decir mientras me sonrojaba)

Ana: Pero qué? (Ella seguía masturbándome con las dos manos)

Yo: La verdad no lo hace tan rico como Ud.

Ana: (Riéndose) "Mas sabe el diablo por viejo, que por diablo"

Yo: Estoy experimentándolo, que rico siga así

Ana: Así te gusta o más rápido

Yo: Más rápido

Ana: mmmmm, que rico pene tiene

Yo: Gracias suegra pero aún no lo has probado, así que aún no sabes si es rico

Ana: Me permites?

Yo: Lo que Ud. quiera suegra

Recuerdo que se puso de pie y se agacho, sin mediar más palabra abrió su boca y se metió a su boca toda mi polla. Sin embargo, casi al instante, tuvo que dejar salir una parte, por segundos, ya que se quería ahogar con mi pene, demasiado rico me lo chupaba hacia unas succiones que ya me iba a venir como dos veces me tuve que contener buen rato mamándomela. Yo comencé a acariciarle la espalda quitándole la blusa hasta dejarla en brasier blanco de encaje, deteniéndome en el broche del brasier, maniobré en él hasta liberar sus pechos. Mi suegra soltó entonces el pene de su boca y me dijo:

Ana: Me vas a comer yerno?

Yo: Si Ud. me lo permite, quiero comérmela de pies hasta la cabeza

Ana: Quiero que me folles como te follas a mi hija

Yo: Más rico te voy a follar

En eso yo la levanto la subo al desayunador y empecé a mamarle los pechos, que estaban deliciosos tampoco voy a mentiros ahora, no se trataba de dos deliciosas, apretaditas y adolescentes tetas, no; pero ¡Dios mío!, para 49 años aquella mujer tenía dos soberbios pechos, un poco caídos, pero cuyos pezones grandes como lanzas en cuanto comencé a chupárselos.

Ana: ¡Para, para un momento! –me susurró entre gemidos, No sé si esta correcto hacer esto

Yo: No sé si esta correcto o no pero tengo tantas ganas de follarte como nunca lo he hecho

Ana: (Entre la moral y la excitación) Vamos al cuarto!

Entonces nos fuimos para la habitación yo no iba a dejar que se echara para atrás entonces la abrace por detrás besaba su cuello mientras iba acariciando su culo por encima del short, luego empecé a quitarle el botón del short y lo abrí e introduje mis manos por su culo sintiendo como ese hilo pequeño se iba perdiendo entre sus nalgas y recorrí de atrás hacia delante la raja de su culo… Mientras, ella, no dejaba de gemir.

Luego, coloqué con decisión las manos en su cintura y, con toda la delicadeza que me permitía mi excitación, metí mi mano encima de su hilo y podía sentir lo mojada que estaba acariciando su vagina que era demasiado deliciosa tenía unos labios vaginales grandes y empecé acariciarla como masturbándola no pudo caminar más sino que se retorcía de lo excitada que estaba a como pudimos llegamos a la habitación me pidió que no prendiera la luz ya que le daba verguiza ver su cuerpo a como pude le dije que era hermosa y comencé a trabajar en su autoestima y logre prender la luz luego fui donde ella y bajé su hilo hasta sacársela por los pies. Me recliné hacia atrás sentándome al borde de la cama y contemplé, un instante, aquel soberbio cuerpo de 49 años.

—¡Qué!, ¿te gusta lo que ves? —dijo mi suegra, y sin esperar contestación se echó hacia atrás su pelo rubio, apoyó un pie en la cama y, así, bien abierta de piernas, se apartó los labios vaginales, comenzó a estimular su protuberante clítoris a unos centímetros de mis narices.

—Déjame a mí, –atiné a decir, y de manera decidida, me levanté, agarre a mi suegra bajo las axilas la tumbé boca arriba sobre la cama. Entonces fui yo el que separé sus piernas y, hundiendo mi cara en su depilada vagina, comencé a realizarle una suculenta mamada, y los gritos del primer orgasmo que tuvo mi suegra es probable que se oyeran por toda la casa.

— ¡Por favor, métemela de una vez!, –dijo cuándo recuperó aliento.

Sin embargo, yo no estaba dispuesto a desperdiciar tan rápido aquella ocasión. Dejé, sí, de chuparle su experta vagina y la levante de la cama; pero, hice que, una vez de pie, apoyara su torso sobre una mesa que estaba a la par de la cama me hinque y separándole las piernas dejé a mi alcance su orondo culo. Primero chupé sus nalgas, con mi lengua comencé a estimular su ano a mamarlo como nadie se lo ha hecho al poco tiempo introduje un dedo en su ano, lo lubrique bien con saliva, le metí uno por el ano.

–¡¿Qué haces?! –chilló queriéndose incorporar, la apoyé firmemente en su espalda y la inmovilicé.

— Tranquila, –le susurré– no te voy a hacer daño. Seguro que esto no te lo hizo nunca el idiota de mi suegro.

— Es verdad –suspiró resignada.

Entonces introduje un segundo dedo y comencé un lento y suave mete-saca. Cuando oí que los quejumbrosos gemidos se tornaban en suspiros de placer, me levante y puse mi gran pene en su vagina, sin sacar los dedos de su culo, empecé a meterlo poco a poco hasta que se la comió toda. me dijo: uuuyyyy siento que llega hasta mi cabeza que ricooo! la vagina de mi suegra estaba enormemente dilatado por la excitación, el orgasmo y los años de uso, así que tras calentarla, aún más si podía ser esto, retiré mis dedos de su culo, y comencé a metérsela duro agarrándola por la cintura. Cambiamos de posiciones me senté en la cama y en ella sentó en mi pene como una gran experta y se lo comía sin ningún problema, hicimos el perrito, la cucharita y todas las poses que conocíamos sus gemidos aun están grabados en mi mente como si fuera hoy cuando de repente me dijo: Quiero que me la metas por el culo, pero con delicadeza porque nunca me he comido un pene por el culo.

Comencé a meterle otra vez los dedos hasta dilatar su ano poco a poco comencé a ponerle la cabeza de mi pene en el ano y poco a poco comente a introducirle en su ano virgen uuuuffff que excitante escribir esto, ya había entrado la cabeza cuando dijo:

— ¡Sácala, sácala… por favor te lo pido!

Pero no hice caso, La apreté firmemente en la cintura estábamos en la posición del perrito, de momento, en mi entrada. Cuando se calmó un poco, deslicé, con delicadeza, una mano por su barriga, bajé un poco más y, acariciando su vagina los labios que estaba llenos de juguitos, comencé a acariciar el clítoris que ya lo tenía grande de tanta excitación. El suave roce obró rápidamente el milagro, no había duda de que el dolor había desaparecido. Entonces empujé un poco más… y un poco más… y un poco más… hasta sentir en roce de sus nalgas en mis huevos. Me recliné sobre ella y le susurré: –¿Suegra ya no te duele?

No me contestó, tan sólo encogió un poco el culo y lo volvió a empujar hacia atrás enterrando un poco más mi polla en sus entrañas… Indudablemente aquello marchaba. Amigos lectores, ¡que gusto!, aquel culo virgen estaba deliciosamente apretado en torno a mi pene y comencé a entrar y salir, primero muy despacio… luego un poco más rápido… y luego un poco más… Cada vez era más fácil el mete-saca ya en ese momento no pude más y eyacule dentro de su ano pero aun así seguí dándole por el culo y bombeo seguía mi pene aún más erecto buscando el segundo orgasmo. Mi suegra se había incorporado ligeramente sobre la cama se sintió más a gusto apoyándose sobre los codos, lo que me permitía, mirando lateralmente, observar el acompasado bamboleo de sus tetas con mis embestidas… le preguntaba donde quería mi lechita y ella estaba muy excitada tanto que no me respondía le pregunte dos veces más y a la tercera me dijo que en sus pechos pero me dijo que termináramos juntos y empecé a acariciarse el clítoris con desesperación y primero ella lanzó otro de sus gritos y se derrumbó sobre la cama, luego, a mí, me temblaron las piernas y una especie de pequeña descarga eléctrica recorrió mi espina dorsal. Se dio vuelta me le monte encima y empecé a masturbarme sobre sus pechos uuuufffff eyaculé una… dos… tres… hasta cuatro y cinco veces en sus pechos pero fue tanto que llego hasta su garganta y boca, medio mareado me acosté al lado de ella.

Fue la mejor hora y media de puro sexo, nos limpiamos y después nos pegamos un beso tan largo y duradero que queríamos volver a empezar pero no se podía mas en cualquier momento llegarían sus hijos y para no cansarlos con el cuento a 10 minutos de terminar y limpiarnos cuando va llegando Sara y aquella cena fue extraña porque ya entro la moral entre Ana y yo fue incomodo pero a la vez la mejor experiencia que he podido tener y para terminar aquella noche Sara quería que le diera con todo en su vagina uuuffff agarre fuerzas y no pude negar pero esa es otra historia que después les contare...

Saludos

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