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El viejo de la estación me lleva a su casa

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Aquella tarde de verano estaba bebiendo una cerveza en uno de los bares que hay en el barrio donde vivo, cuando mirando cómo pasaba la gente por la acera, vi pasar al viejo que me había dado por el culo en los soportales de aquel edificio que se encuentra enfrente de la estación de ferrocarril. Me había visto en los aseos de la estación, luego me había seguido, terminando por darme por el culo en los bajos de aquel edificio. Aquello me trajo agradables recuerdos, por lo que me empecé a poner cachondo, la polla se me empezó a poner dura, y el culito a desear que lo abrieran y lo preñaran de leche.

El viejo no me había visto, seguía caminando en dirección a la estación de ferrocarril; seguramente irá a la caza de algún putito al que pueda dar por el culo; fue lo que pensé en esos momentos. Viendo cómo se alejaba por la acera, las imágenes de aquel día que me había dado por el culo empezaron a venir a mi cabeza. Era mayor, sí, pero no estaba nada mal, el recuerdo de su polla derechita y bien proporcionada que se me representaba en el cerebro, hacían que me pusiera cachondo, deseando que aquella hermosa polla volviera a darme por el culo.

Empecé a recordar que después de darme por el culo, me había dicho donde vivía, y que me había dicho que quería llevarme a su casa y poder darme por el culo en su cama.

Dios, cada vez estaba más empalmado y las imágenes aquellas no se iban de mi cabeza. Es como si mi culito estuviese enviando continuamente señales a mi cerebro, y no pudiese pensar en otra cosa. Miré la hora que era, viendo que el reloj del bar marcaba las 7 de la tarde, así que decidí ir hasta mi casa, ir al baño, ducharme y prepararme bien el culo, me lo lubricaría a conciencia, y si no tenía suerte, como al día siguiente era sábado y no tenía que trabajar, pues me iría hasta el centro de la ciudad a ver si encontraba algo, o me iría a alguna discoteca a pasarlo bien.

Cuando salía de casa ya bien preparado, recién duchadito y el culito bien lubricado, iban dar las 20:30, así que tomé el camino de la estación de ferrocarril, no sabía si pasar primero por los aseos de la estación, cosa que me ponía nervioso ya que era bastante tímido, y aquello me alteraba bastante, o ir a uno de los bares que estaban enfrente y desde allí vigilar la entrada y salida de la estación de ferrocarril, y ver si volvía a ver al viejo aquel.

Armándome de valor, fui directamente a los aseos de la estación de ferrocarril, entrando en ellos. Al entrar me encontré con que estaban realizando la limpieza de estos, así que no me quedó otra cosa que darme la vuelta y salir por donde había entrado. Fui a la entrada donde se encontraban los paneles de información de las salidas y llegadas de los trenes, saliendo por aquella puerta por la que aquel día había salido y por donde me había seguido el viejo que me había dado por el culo.

Al salir fui a uno de los bares que quedan enfrente, sentándome en uno de los taburetes y pidiendo para beber una cerveza. Desde allí podría ver el movimiento de la entrada y salida de la estación de ferrocarril y ver si andaba el viejo que había visto por la tarde, y que me había puesto tan cachondo al hacerme recordar aquella follada que me había dado.

Había bastante movimiento de gente, pero nada que me llamase la atención, y por supuesto ni trazas del viejo aquel. Recordé en ese momento que me había dicho que se llamaba Antonio, y que solía parar en otro de los bares que quedaban enfrente de la estación, y no era precisamente en el que me encontraba en esos momentos. Así que terminé de beber la cerveza, y salí de aquel bar para ir al que había ido aquel día con el viejo, a ver si por casualidad sonaba la flauta y me tropezaba con él.

Al entrar en el bar aquel, exploré con los ojos la clientela, pero tampoco parecía que allí estuviese. Pedí de beber una cerveza, y cuando terminó de servirme el camarero, noté que se acercaban por detrás tocándome la espalda y me saludaban.

Hola, me decían tocándome la espalda. Giré la cabeza encontrándome con el viejo al que buscaba y que tan caliente me había puesto aquella tarde, al verlo y recordar el día que me había seguido, dándome luego por el culo en los bajos de aquel edificio.

Cuanto tiempo sin verte por aquí me dijo, sin sacar la mano de mi espalda.

Si si, le tartamudeé más que hablé, empezándome a poner colorado y muerto de vergüenza.

Me acariciaba la espalda mientras me hablaba y decía que se alegraba de verme. Pidió una cerveza al camarero sacando el dinero para pagar diciéndole al camarero que le cobrara también la mía.

Estábamos en una de las esquinas del mostrador de aquel bar, quedando yo pegado a la pared y el a mi derecha, me hablaba y no paraba de tocarme con su mano la espalda, haciendo que yo me pusiera más nervioso y mirara para todos los clientes del bar por si se podían dar de cuenta y sospechasen algo.

Te noto algo nervioso me dijo, ¿no te molestaré verdad? No no no tartamudee de nuevo, es que me da vergüenza y siento que todo el mundo me mira, le dije.

Pues bebe y relájate, que no pasa nada. Vamos a pedir otras cervezas dijo llamando al camarero. Pidió otras 2 cervezas pagándolas al momento.

Cada vez era más descarado en sus caricias, y ahora ya no se limitaba a mi espalda, sino que algunas veces me acariciaba el culo, me apretaba los cachetes con disimulo, haciéndome poner más nervioso y caliente a la vez.

Tengo que ir a mear le dije, sabes dónde quedan los aseos, le pregunté al viejo.

Sí, ven que yo también tengo que ir a mear me contesto. Lo fui siguiendo hasta los aseos, donde abrió la puerta dejándome pasar, para luego entrar él detrás de mí. Yo me puse en el urinario, y él pasó por detrás mía para ir al servicio que había. Al pasar por detrás mía, me apretó los cachetes de mi culo, mordiéndome el lóbulo de la oreja y susurrarme lo bueno que estaba.

Dios, estaba tan pero que tan empalmado que apenas podía mear, y aquello todavía me ponía más cachondo y tener ganas de que me diera por el culo.

No se le pasó desapercibido al viejo, mi estado de empalme y la calentura que llevaba encima. Joder cómo estás, andas bien salido me decía, acariciándome la polla y huevos a la vez que me estrujaba los cachetes del culo. Si quieres luego vamos y te llevo a mi casa, que me gustaría meterte en mi cama y quitarte esta calentura.

Bu bueno le dije tartamudeando, pero déjame mear que así no puedo hacerlo.

Dejó de meterme mano, y metiéndose él en el aseo, se puso a mear.

Yo salí primero, quedando él todavía en el aseo. Fui para la esquina del mostrador donde teníamos las cervezas, hasta que salió él y luego de un rato y haber terminado de beber aquellas cervezas, salimos ambos del bar.

Vamos a mi casa que allí lo vamos a pasar estupendamente. Quiero tenerte en mi cama y abrirte este culito que tienes, me iba diciendo el viejo. Tu tranquilo que no va a pasar nada y nadie va a sospechar nada.

Al llegar al edificio en el que vivía; no era otro que el edificio plaza, el cual era y es el más grande de la zona; abrió la puerta, subimos las escaleras que hay hasta llegar al ascensor, Para luego subir hasta el piso 7.

Nada más montarnos en el ascensor, pulsó el botón del piso al que íbamos, y arrinconándome contra la esquina del mismo, llevó su mano a mi entrepierna agarrándome la polla y huevos empezando a sobarme el paquete; uy cómo estás, andas bien caliente maricón, me decía arrinconándome contra la esquina del ascensor. Tu tranquilo que ya verás que bien lo vamos a pasar los 2 en la cama, me susurraba al oído sin dejar de meterme mano haciéndome que me abrazara a él, dejándome magrear por su mano la polla y huevos, ¡mmm! Que bueno y calentito estás mariconcito, me susurraba al oído mordiéndome el cuello y lamiendo el lóbulo de la oreja.

Por fin el ascensor llegó al destino, allí abrió la puerta de su piso, me hizo pasar cerrando luego la puerta, llevándome luego hasta su dormitorio.

Nada más entrar yo en el dormitorio, él me abrazó por la espalda, ay maricón que bueno estás, me decía mordiéndome la nuca y acariciándome el paquete. Que culito tienes maricón, ay que ganas tengo de abrirlo con mi polla y follártelo hasta que grites de gusto.

No paraba de morderme la nuca y orejas y sobarme la entrepierna, mientras me iba restregando su polla por el culo.

Al muy cabrón se le notaba la verga dura y bien empalmada, lo salido que estaba y las ganas que tenía por darme por el culo. Claro que las mías, no eran menores las ganas que tenía, estaba tan caliente que hasta las piernas me temblaban, y ardía en deseos por sentir aquella hermosa polla del viejo dentro de mi culo.

Fue poco a poco desabrochándome el cinturón así cómo me tenía abrazado por la espalda, luego fue desabrochando los botones del pantalón Levis que llevaba, para dejarlos que me fueran cayendo por las piernas, luego fue desabrochando los botones de la camisa, hasta desabrochar todos, sacándome la camisa y tirándola al suelo.

Ay que bueno estás putito, me decía acariciándome el pecho y mordiéndome el hombro, mmm, que cosita más buena tenemos hoy, me iba diciendo a la vez que ahora me pellizcaba y retorcía los pezones y mordía el hombro y la base del cuello.

Yo estaba dejando que me desnudara y me acariciara de aquella manera tan sensual, sintiendo un gran placer, hasta que empezó a morderme la base del cuello, que fue cuando empecé a temblar y arrimar mi culo a su entrepierna llevando mi mano hacia atrás para agarrar su paquete. Torpemente fui buscando cómo desabrocharle el pantalón y sacarle la polla que tanto deseaba. Cuando él me dijo, ay putita, estás deseando polla ¿eh? Seguro que ardes en deseos por sentirla dentro de este culito tan rico que tienes. Pero no desesperes, que la vas a tener toda la noche para ti solita.

Hoy tenemos toda la noche para follar mi putita, ya verás que bien lo vamos a pasar, me decía mientras se desabrochaba el cinturón y pantalón, dejando que yo fuese buscando con mis manos torpemente la polla. Cuando conseguí meter mi mano entre su calzoncillo y agarrarle la polla, se la fui sacando torpemente ya que yo estaba de espaldas a él. Se la acariciaba mientras jadeaba y me retorcía a causa del placer que sentía con las caricias que me daba.

Metió las manos por dentro de mi slip, y fue bajándomelo hasta tenerlo a la altura de los tobillos junto a mi pantalón.

Ay que culito maricón, ay que culito más bonito tienes, me decía restregando ahora su polla por él. Te lo voy a follar toda la noche putito, te lo voy a abrir y dejar bien preñado.

Me tiró sobre la cama, y así tumbado boca abajo terminó por sacarme los zapatos, calcetines, pantalón y slip. Mordió uno de mis cachetes mientras se ponía de pie y me levantaba agarrándome por la cintura y me daba la vuelta para quedarme frente a él.

Echó su mano a mi polla y huevos, y mientras descapullaba mi polla, acercaba su boca a mi cuello empezándome a morder, haciendo que yo gimiera de placer y me abrazara a él temblando de gusto.

Estás bien caliente maricón, ufff cómo lo vamos a pasar esta noche, me decía meneándome la polla, menuda calentura que tienes, andas bien salido. Así, así, me decía descapullándome la polla y sobando los huevos, no te preocupes que hoy vas a gozar y disfrutar con mi polla en tu culito, me iba diciendo sin dejar de menearme la polla. Poco a poco fue subiendo su boca hasta llegar a mis labios, empezando a morderlos y saborearlos. Dame tu lengüita, anda sácala que quiero saborearla. Succionó mi lengua saboreándola, mordía mis labios mientras seguía meneándome la polla, para seguido meterme su lengua y hacer que yo se la saboreara.

Mientras tanto yo temblándome las manos, le iba bajando el pantalón y calzoncillos, hasta que cayeron a sus pies, luego le fui desabrochando cómo pude la camisa hasta que él mismo terminó por sacarla, lo mismo que hizo con sus zapatos y calcetines, terminando por sacarse él, el pantalón y calzoncillo.

Cuando ya estábamos ambos desnudos, y él se cansó de morderme y saborear mis labios, dejándomelos hinchados y enrojecidos, me agarró por la mano, llevándome a la cabecera de la cama, abrió la misma retirando la ropa a los pies de esta, tumbándome luego boca arriba sobre ella.

Se subió luego él poniéndose de rodillas en medio de mis piernas, haciéndome que las abriera.

Estando en esta posición, empezó a lamer y mordisquear mi cuerpo, empezando por mis tetillas, las cuales estaban tiesas y duras a causa de la excitación que tenía. Después de dejarlas coloradas y llenas de su saliva, siguió por mi cuello y boca, hasta que le pedí que por favor me diera por el culo, que ya no aguantaba más.

Tranquilo putito, tranquilo que tenemos toda la noche, y no quiero desperdiciar este día. Hoy quiero darte por el culo toda la noche, te voy a llenar este culo de polla hasta dejarte preñado.

Fue bajando ahora hasta llegar a mi pelvis, y después de mordisquearme la base de mi polla, lamió los huevos parándose a mordisquearme el perineo, haciéndome gritar de placer mientras sujetaba su cabeza con mis manos.

Te gusta lo que te hago ¿eh? Te gusta pedazo de maricón, me decía mientras mordisqueaba mi perineo y lamía mis huevos.

¡Ohhh! ¡ohhh! Ooohhh! Gritaba mientras me retorcía de gusto. Métemela le decía, méteme la polla y dame por el culo, métemela ya por favor.

Ya maricón, ya te voy a dar polla, no desesperes que ahora mismo te voy a dar por el culo, y te voy a preñar bien preñado.

Cogió unos cojines que había en el suelo, y haciéndome levantar el culo me los colocó debajo, para que mi culito quedara más levantado y totalmente a su entera disposición.

Me dobló las piernas haciendo que mis rodillas quedaran pegadas a mi pecho, de esa manera mi culito quedaba totalmente expuesto y listo para que metiera su polla en él.

Ay que culito, ay que culito más rico maricón, decía llevando uno de sus dedos a mi hoyito y presionar en él hasta que mi esfínter fue cediendo, permitiendo el paso a su dedo.

Ya lo tienes lubricadito maricón, ya venías preparado para que te dieran por el culo, pedazo de puta.

Te gusta la polla ¿eh? Te gusta que te den por el culo pedazo de maricón. Pues hoy hemos tenido suerte al encontrarte. Hoy vas a tener polla y la vas a tener toda la noche pedazo de puta.

El cabrón del viejo metía y sacaba su dedo dentro de mi culo, a la vez que me iba meneando suavemente la polla. Luego de un buen rato, pasó a meterme 2 de sus dedos, metiéndolos y sacándolos y haciéndome gemir cada vez que notaba sus dedos dentro de mi ano, ¡ooohhh! ¡ohhh! Gemía cada vez que el viejo me metía los 2 dedos en el culo.

Métemela, métemela que me vas a hacer correr, le decía.

Ya putito, ya te la voy a meter, mira cómo se abre tu culito pidiendo más.

Agarró su polla con la mano, y arrimando la cabeza de la misma, la colocó pegada al esfínter, y empujando su pelvis, fue metiendo el glande haciendo que mi esfínter se fuese abriendo. Cuando ya este se había abierto y ya tenía el glande dentro, dio un movimiento a su pelvis, tragándome toda su polla.

¡ohhh! ¡ohhh!¡ooohhh! Suspiré a la vez que gemía de placer al entrarme toda su polla en mi culo.

Ya maricón, ya te la has tragado toda, ya tienes toda mi polla dentro de tu culito, Ay que rico se siente, ay que rico, decía el viejo empezando a meter y sacar suavemente su polla dentro de mi culo.

¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Decía mientras su verga me taladraba el culo, ¡ohhh cómo me gusta!

El muy hijo de puta metía y sacaba suavemente y despacito su polla, haciendo que el roce que le daba su polla a mi próstata me hiciera dar gritos de placer y que gimiera cómo una gata en celo.

Así maricón, así, goza y disfruta de mi polla, que te voy a hacer correr de gusto.

Yo estaba desesperado por agarrar mi polla y empezar a meneármela cómo un loco, deseando correrme y aliviar la tensión que tenían mis huevos.

Cuando el viejo vio que llevaba mi mano a mi pobre polla, me quitó la mano diciéndome, déjala que no quiero que te la menees. Quiero ver cómo te corres sin tocarte la polla. Quiero hacerte correr de gusto, maricón. Y echándose sobre mí, llevó su boca a mis tetillas, empezando a morder los pezones, a la vez que movía su pelvis haciendo que su polla entrara y saliera de mi culo. Solo se escuchaban nuestros jadeos y gemidos, y el chof, chof, chof, de su polla al entrar en mi ano y golpear su pelvis mi culo.

Yo desesperado y retorciéndome de gusto, no dejaba de gritar y agarrar la cabeza del viejo, enredando mis dedos sobre su pelo, ¡ohhh ohhh ohhh! ¡ohhh! Gemía y le pedía que me diera más fuerte.

El viejo se incorporó sobre sus rodillas, y sujetándose en mi cintura, empezó a follarme salvajemente.

Toma, toma, toma maricón, me decía clavándome la verga a fondo, a la vez que movía su pelvis a toda velocidad.

Ahora los sonidos que se escuchaban al entrar su polla en mi ano y golpear su pelvis mi culo eran, plof plof plof, además de los jadeos del viejo y mis gritos de placer.

Yo con mis manos sujetaba sus brazos que agarraban mi cintura, y clavando los dedos en sus muñecas, empujaba mi culo para que me enterrara más su polla.

La pobre de mí polla ya no paraba de gotear semen sobre mi pecho y vientre, y el sudor cubría todo mi cuerpo, aquel viejo me estaba dando por el culo salvajemente. Me tenía tumbado sobre una cama, haciendo que mi culo se abriera cada vez más al entrar y salir rápidamente su polla, y sus huevos golpearan mi ano.

Ay maricón, ya me voy a correr, ay que gusto, ay que gusto, decía cuando empezó a gritar que se corría, me corro, me corro. ¡Ohhh!¡ooohhh! Toma leche maricón, toma leche, me decía sin terminar de mover su pelvis. Te voy a dejar preñado putito.

Cuando terminó de soltar todo su semen dentro de mi culo, se echó sobre mí, y llevando su boca junto a la mía, empezó a morderme los labios, hasta que su polla fue saliendo de mi ano, y él viejo hubo recuperado el aliento.

Una vez se repuso, se sacó de encima mía, quedando a mi costado abrazado a mí.

No paraba de besarme y morder los labios, mientras con sus manos me acariciaba todo el cuerpo. Me agarró la polla acariciándola suavemente, mientras me iba bajando y subiendo la piel del prepucio. No te has corrido mi putito, pero veo que tienes toda la pollita babosa y resbaladiza. La tienes bien durita y calentita. Eso me gusta, así te volveré a dar por el culo tan pronto se recupere mi verga, y entonces vas a gemir y llorar de tanto gusto que te voy a hacer sentir, voy a hacer que tu culito eche humo de tanta verga que le voy a dar.

Se agachó hasta estar a la altura de mi polla, y sacando su lengua, fue lamiendo todo el semen que recubría mi glande.

¡Ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh! Gemí al notar su lengua lamer todo el glande de mi polla y cómo sus manos acariciaban mis huevos. Eché mis manos a su cabeza, a la vez que me retorcía de gusto al notar aquella lengua lamer mi polla.

Te gusta ¿eh? Te gusta lo que te hago, me decía sin parar de lamerme la polla y acariciarme los huevos. Ya te dije que esta noche lo íbamos a pasar muy bien, me seguía diciendo, cuando empezó a meterme 2 de sus dedos en el ano.

¡Ohhh! ¡oooohhh! Grité mientras me abría de piernas y dejaba que me metiera aquellos dedos en mi culo.

Estás caliente a tope, maricón. Mira cómo se abre tu culo pidiendo más. Eres un salido que le gusta que le den polla por el culo.

Subió de nuevo hasta mi boca, empezando a morderme de nuevo los labios, luego metió su lengua en mi boca, succionó la mía saboreándola, y luego de un buen morreo y dejarme los labios hinchados y totalmente enrojecidos, puso su verga en mi boca, ordenándome que abriera la boca y le chupara la polla y magreara los huevos.

La tenía flácida y todavía se veía algún resto del semen que había terminado de descargar en mi culito, cuando abrí la boca y empecé a chupar aquella hermosa polla que había terminado de darme por el culo. Le chupaba la polla tragándola en su totalidad, a la vez que le acariciaba los huevos.

Así maricón, así, chúpala toda y presiona los labios sobre el glande, ya verás que pronto se pone dura de nuevo, y te vuelve a dar por el culito vicioso que tienes, hasta hacerte correr de gusto.

Estuve chupando y mamando aquella verga del viejo, hasta que poco a poco se fue poniendo dura de nuevo.

Así maricón así me gusta, además de un buen culito, eres toda una estupenda mamona. Ay que bien la chupas, eres como un ternerito mamando del teto.

Mira cómo ya está la polla dura y lista para darte de nuevo por el culito vicioso que tienes.

Anda, vamos que te la voy a meter de nuevo en este culito caliente y vicioso que tienes.

Ponte de perrito y agacha la cabeza para que quede a mi altura tu ojete, me ordenó.

Me puse cómo me dijo, y poniéndose él detrás mía me fue metiendo la polla de nuevo en el culo.

Tan pronto colocó su glande sobre mi ano, dio un movimiento a su pelvis, enterrándome toda su polla de nuevo en el culo.

¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemí al sentir entrar de nuevo aquella hermosa polla dentro de mi culito. Ya me tenía de nuevo empalado en su polla, el viejo aquel. El muy cabrón era todo un semental, era cómo un toro envistiendo. Solo que el viejo, al que estaba envistiendo aquella noche era a mí.

Tenía la polla que no dejaba de chorrearme semen, los huevos deseando escupir todo su contenido, y el culo al rojo vivo de tanta polla que estaba comiendo.

Ya llevaba el muy cabrón del viejo dándome por el culo tanto tiempo que las piernas me temblaban y estaban tan cansadas, que cada vez me recostaba más sobre la cama.

El hijo de puta del viejo tiró de mis caderas levantándome algo más, haciendo que su polla entrara cada vez más profundamente en mi culo, haciendo que pusiera los ojos en blanco, gritara y jadeara más fuerte.

Cuando de repente, empecé a notar una corriente que me subía desde los huevos y recorría toda mi columna vertebral, haciéndome explotar en una salvaje corrida.

¡ohhh! Ooohhh! ¡ohhh! Me corro, me corro, gritaba yo mientras el hijo de puta del viejo seguía metiendo y sacando su polla en lo más profundo de mi culo.

Así maricón, así, mira cómo te corres, me decía llevando su mano a mi polla meneándomela y haciéndome gritar más, mientras mi polla iba expulsando todo el esperma que contenían mis huevos.

Ay maricón que gusto, ay que gusto, ohhh cómo aprieta tu culito mi polla, ¡ooohhh que gusto! Me decía el viejo sin dejar de menear mi polla.

El viejo seguía taladrándome el culo mientras yo terminaba de correrme, soltando toda la leche sobre la cama, y las piernas empezaban a temblarme. Estaba sudando y con los ojos en blanco, y la polla del viejo dándome por el culo. Notaba cómo los huevos del viejo chocaban con mi ano, y la polla no paraba de salir y entrar en él.

Se escuchaba perfectamente el chof, chof, chof, de la polla al entrar en mi culo mientras era follado.

Mi polla ya había terminado de soltar toda la leche, pero el viejo seguía meneándomela a la vez que seguía dándome por el culo. Yo no dejaba de temblar y gemir mientras el viejo me seguía montando haciendo que aquella cópula fuese interminable.

Ya llevábamos un buen rato copulando, yo prácticamente tumbado boca abajo sobre la cama, y el viejo montado sobre mi espalda, cuando empezó a decir que ya, ya me viene, ya maricón ya, ya me voy a correr, ¡ooohhh, ohhh! Me corro, me corro gritaba, empezando a clavar su polla profundamente en mis entrañas, a la vez que soltaba 3 trallazos de leche Dejando preñado mi culito.

Después de haber soltado todo su esperma dentro de mi culo, se quedó tumbado sobre mi espalda mordiéndome la nuca y hombro, diciendo, oh que bueno, oh que bueno maricón. Oh que bueno ha estado, tienes un culito que va a acabar conmigo.

Poco a poco su picha fue saliendo de mi culo, y el viejo terminó por bajarse de mi espalda, quedando abrazado a ella. Subió la ropa de la cama tapándonos, a la vez que me abrazaba acurrucándome contra su pecho.

Nos quedamos adormilados durante un par de horas, hasta que me fui espabilando, y cuando intentaba separarme del viejo para levantarme, este agarró mi polla empezando a meneármela y decirme que estuviera tranquilo que me iba hacer volver a correr.

Sin dejar de menearme la polla, me empezó a morder los labios, fue bajando por el cuello, donde además de mordérmelo me hizo 2 chupones, para luego seguir hasta mis pezones, lamerlos y morderlos mientras seguía meneándome la polla con su mano.

Mi verga por su puesto empezó a reaccionar a aquellos estímulos que le daba el viejo, y poco a poco empezó de nuevo a empalmarse, hasta hacerme gemir y que yo agarrara la polla del viejo, empezando a sobársela ya que se encontraba totalmente flácida a causa de las 2 folladas que le había dado a mi culito.

Tienes ganas de más verga, eh mi putito, me decía sin dejar de menearme la polla. Eres bien caliente maricón, pero no te preocupes, que ahora te voy a ordeñar para que no te me vayas a marchar caliente y salido.

Llevó su boca a mi polla, y sin dejar de meneármela suavemente, fue lamiéndola hasta meterla en su boca, y mientras la chupaba y meneaba suavemente con su mano, llevó su otra mano a mi culito, empezando a meterme un dedo, irlo abriendo, hasta que consiguió meter otro de sus dedos, empezando a follarme el culo con ellos a la vez que me chupaba la polla y me iba pajeando.

Yo abrazado a él, me abría de piernas dejando que sus dedos me dieran por el culo, y que su boca chupara mi polla a la vez que me pajeaba con su otra mano.

Gemía y movía mi culo clavándolo más en sus dedos, hasta que empecé a gritar que me corría. ¡Ohhh oh! Me corro, me corro, gritaba empezando a soltar leche por mi polla. ¡Ohhh! ¡ooohhh! Sujetaba la cabeza del viejo con mis manos, apretándola contra mi polla, a la vez que movía mi pelvis metiendo mi polla más en su boca.

Pero el viejo ni se inmutó, apuró más la paja y las chupadas que le daba a mi polla a la vez que clavaba más a fondo sus dedos en mi culo, y sin dejar de chuparme la polla, se tragó todo mi semen.

¡Dios! Que chupada me había dado el cabrón del viejo; me había dejado el cuerpo titiritando de gusto; temblaba como si fuese una marioneta.

Cuando terminé de soltar toda la leche que tenía, el viejo dejó de chuparme la polla y sin sacar los dedos de mi culo, me agarró la cabeza con la otra mano, apoderándose de mi boca empezando a meterme su lengua, haciendo que saboreara mi esperma.

Después de dejarme los labios hinchados y enrojecidos, el culo bien abierto, preñado por su verga y estimulado por sus dedos, nos levantamos de la cama, nos fuimos a asear un poco, y luego empecé a vestirme para marcharme.

Me abrió la puerta después de manosearme y magrearme todo el cuerpo, y allí nos despedimos hasta otro día. Por supuesto que nos volvimos a ver, volviendo a abrirme el culo con su polla y preñarlo con su semen. Pero eso ya lo iré contando según me vayan viniendo los recuerdos.

Me iba para mi casa, bien follado, relajado, y el culito repleto de semen.

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