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Comprando sungas para el verano

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Espero que anden todos muy bien. Gracias por puntuar y comentar mis relatos. Es momento de relatarles esta historia que me pasó hace 2 semanas atrás.

Asesorando a una de mis mejores amigas que se está separando, quedamos vernos en una cafetería cerca de su trabajo. Llegando al encuentro y buscando donde estacionar el coche, paso por delante de un local conocido acá en Bs As y en toda Argentina, de un local de ropa Interior masculina. Este local particularmente se encuentra sobre una famosa avenida de la Ciudad de Buenos Aires. (No voy a individualizar cual para no exponer a sus empleados).

Siempre tiene vidrieras muy llamativas y bien armadas. Es la segunda vez que paso por frente de este local, en esta ocasión, por verme con mi amiga y dije: es tiempo que renueve las sungas para este verano ya que tengo planeado viajar a Brasil como casi los últimos 3 veranos. Además, las que tengo ya tienen 4 o 5 años y no las renové. Por lo que, después de hablar con mi amiga, pasaría por el local.

La charla con mi amiga se extendió mas de la cuenta, por lo que yo esperaba una charla de máximo 40 min, fue de 1 hora 40 min. Nos despedimos, ella volvió a su trabajo y yo me dirigí al local de ropa. (que quedaba a cuadra y media del café de encuentro).

Entré y solo llegué a ver a un muchacho agachado detrás del mostrador acomodando cajas de mercadería y yo me puse a mirar. Realmente no recordaba que talle soy. Además no es lo mismo que comprar un pantalon ya que se estira. De pronto escucho un comentario del muchacho: Hola! Perdona, se me había caido cajas con mercadería y lo estaba acomodando. Mira todo lo que quieras y cualquier cosa preguntame.

Muy simpatico el vendedor, se le notaba una tonada extranjera, linda sonrisa, buena boca. Le dije: podrías decirme que talle sería? Tengo 46 de pantalon. Se acerca y me dice: mirá, estos modelos son todos nuevos, entraron recién y creo que un L te iría muy bien.

Al verlo de cerca, tendría 1,73 de altura, pelo corto negro, tez morena, delgado, usaba una remera que le quedaba algo corta y ajustada al cuerpo. Un jean tipo chupin ajustado, que le marcaba piernas delgadas pero una cola muy muy interesante y redonda.

Me pregunta: vos que andabas buscando?

Yo: necesito renovar las sungas que tengo. Y pasé y me gustaban los modelos que hay en vidriera. Y busco en color negro y blanco.

Bueno, las de vidriera son la colección que recién entró, son estas de aquí (señalandome el lugar de atrás nuestro), estas son las básicas que son lisas, y las de allá, son con estampas. Tienes tipo slip o minishort. Cuál prefieres?

Yo: sunga tipo slip. Lisas en lo posible. De donde sos oriundo?

Vendedor: (sonríe) de Venezuela.

Yo: ahh bienvenido. Cuanto tiempo llevas acá?

El: Gracias, 3 años ya.

Yo: Ok, bueno, me dijiste talle L para mi no?

El: Si, por talle de pantalon y por tu estilo de cuerpo, si.

Yo: dale, elijo y te digo.

En eso entraron dos chicos a mirar, y el vendedor se fue a atenderlos. De paso le relojee el orto. Su manera de pararse, sonreír y hablar era super afeminado. Cosa que hace que me genere mucho morbo. Los muchachos que entraron comenzaron a mirarme y se acercaban a donde yo estaba, pero los miré con cara de poco amigo, y me fui al otro stand donde estaban las sungas que me había dicho el vendedor que eran las nuevas.

Los dos chicos dieron un par de vueltas más y se fueron.

Llame al vendedor y le digo: me gustan estas dos y la roja. Pero como sé si me entran bien, las puedo devolver y cambiarlas?

Él: si, tienes esa opción, o puedes probartelas en los probadores que tenemos allí. Eres medio grandote para estos probadores, pasá por el tercero que es mas el más amplio de los que hay.

Yo. Me estas diciendo gordo? Jajaja

Él: No, gordo tú? No, para nada, eres muy alto y grandote de cuerpo, mucha espalda y brazos, en los dos primeros te vas a sentir incómodo, pasa por el 3ro que lo hicieron un poco mas amplio.

Yo: bueno, gracias.

Él: Dejame buscar el de color rojo en talle L ya que estos son S y M. Si quieres puedes ir probandote estos y ahora te aviso cuando encuentro el rojo.

Yo: muchas gracias.

Entré al probador, tenía una carpeta conmigo nada más con los expedientes de mi amiga. Los apoyé sobre un banquito, la camisa me la dejé. Me saque el pantalon, me saque el boxer y me probé el de color negro. Si, medio ajustado, chiquito adelante, realmente no sabía como acomodar mi pija para que estuviera cómoda. Realmente era mas chico que un slip. El maniqui de la vidriera creo q es mas bajo y tiene menos cuerpo que yo, por lo que creo que se le ve mejor, a mi se me veían los pelos del pubis, mas allá de que los tengo recortados y prolijos y la pija me quedaba como doblada, como la pusiera.

Me lo saqué, y me probé el blanco, igual, el blanco de hecho resaltaba mas todo.

Medio desencantado con el modelo, escucho al vendedor desde afuera: y que tal fueron? Te conseguí el rojo.

Yo: no, realmente no me queda bien el modelo. Le queda mejor al maniqui.

El: ayyy pero como puede ser? Permiso, y abre la cortina.

Medio que se queda boquiabierto y empezó a tartamudear: pero no, a ver, es que.. Mira, el modelo es así. A ver, puedes quitarte la camisa? De esa manera te vas a ver mejor, de cuerpo completo.

Yo: (mmmm me parece q éste ya se engolosinó) obedecí y me quité la camisa. Me puse a girar para verme completo en el espejo, ver como me quedaba de atrás y de frente. Y le digo: ves? Se me nota la raya del culo, y los pelos de la pija.

Él: a ver, espera, te traeré un talle mas grande y te lo pruebas, pero creeme que te queda excelente, entre el cuerpo que tienes cabron! Y esos atributos.. No te estas viendo completo. Ya vengo!

Cierra la cortina, y escucho que se abre la puerta de entrada. Escucho un muchacho que pasaba a retirar una compra hecha por internet y el vendedor algo impaciente le dice: Ok, a ver, dejame que le doy esto al chico del probador y ya te atiendo.

Se acerca, abre apenas la cortina, y me dice: mira, este es uno rojo y blanco en talle XL, pruebate y ya estoy contigo.

Hola, si, dime el nro de cliente por favor o tu documento. Ah ha, ok, a ver, espera (iba escuchando la conversación y me puse el rojo.. No, sin cambios, me quedaba igual que el otro, a ver el blanco, mmm... Un poquito mejor que el otro blanco me quedaba. Si.

Tomé en consideración el piropo del vendedor y esperé que termine de atender. Se va el muchacho q entró y corro un poco la cortina, y veo q se dirige detrás del cliente, cierra la puerta y noto que le gira la traba. Me quedé pensando. Que pasó?

Se acerca al probador, me hago hacía adentro y me dice: y, que tal fueron?

Yo: apenitas igual que los otros.

El: permiso eh… Abre la cortina, me toma de la cintura y me gira. Pero no papi, me dice. Te queda como te debe quedar, en serio. Tampoco te queda ajustado, me pone de frente a él y con un dedo estira el elastico que se encontraba a la altura de mi pubis donde se asomaban los pelos.

Tú lo sientes ajustado?

Yo: empecé a mirar para arriba y a respirar profundo ya que mi pija se empezaba a despertar.

No, no ajustado pero si chico. Es como que no me deja acomodar nada jajaja

Él: es que papi, mira todo eso que tu tienes, mirando hacía el espejo y hacía mi bulto. Creeme, te queda excelente. Te has probado el rojo?

Yo: Si, me queda igual que talle L.

Él: a ver, dejamelo ver.

Sale un poco del probador para darme espacio, yo lo miraba esperando que me diera mi espacio pero no, quedó parado ahí.

Yo trataba de mirar para otro lado y que no vaya sangre a la pija. Y no pensar en la situación ya que era un local comercial y que tiene vidrios que se ve hacía adentro. Me saqué la sunga blanca, y agarro la roja y el vendedor abrió los ojos y se tapa la boca.

Él. Ayy dios papi!! Claro, por eso ninguno te queda como el modelo de la vidriera. Él no tiene pene y tu tienes una columna allí. Por eso no te quedan igual.

Yo: empecé a reirme para calmarme y distraerme, me subí la sunga roja. Y le menciono. Ves? Queda igual a la otra.

Tengo un talle XXL, pero ya no puedo ofrecerte más, salvo que vayas por un minishort. Que dices?

Yo: No, creo que... A ver... En negro tenes en XL?

Él: Si, creo que si. Esperame.

Toma uno que estaba a la vista. Si éste, pruebatelo.

Ya sin pensar en nada, me bajé el rojo, mi pija se empezó a hinchar y a semi levantar, me pongo el de color negro. Me lo subo y empiezo a dar vueltas para verme de todos lados, y él me indica.

A ver, el sujetador, el hilo que tiene, permiso! Me agarrá de la cintura, toma el sujetador o hilo que ajusta y me dice: a ver, vamos a ponerlo hacía adentro. Estira el elástico, y mete el hilo tocando con la punta de sus dedos la base de mi pija. Con su interés por que me quede bien, hacía movimientos con el elástico como para ver si subía un poquito más y empieza a pasar sus manos suavemente por mi cola, y las lleva hacía adelante y sin ningún pudor ni permiso, me manda la mano sujetandome el bulto. Mi pija como reacción inmediata se pone dura, y me dice: es enorme papi! Me mira, lo tomo del hombro y lo empujo hacía abajo.

Comienza a pasarme su cara por el bulto y su lengua por encima de la cintura.

Se detiene, me mira, y me dice: aguarda!

Sale, va hacia la Computadora, apaga la cámara de seguridad, se mete de nuevo en el probador y cierra la cortina. Me baja la sunga y empieza a pasarme la lengua por los huevos, por la pija, La sujetaba con una mano y con su lengua hacía todo el recorrido. Yo estallaba por la situación que estaba viviendo y por el morbo que me generaba este chico.

Empezó a succionar de a poco haciendo que entre en su boca de a poco. Trataba de mandarsela hacia la garganta pero no cabía completa en su boca. Me tomaba de mis muslos, me los acariciaba, respiraba con dificultad e intentaba que le llegue hasta el fondo.

Yo: despacio, tranquilo.

Él: es enorme, me encanta. Y nuevamente se la lleva a la boca, así estuvo un rato, ya cansado, con la cara hinchada por la presión que hacía por las arcadas. Tosía, tomaba aire, se recuperaba e intentaba seguir. Otra vez, su lengua se paseaba por todo el tronco, mis huevos. Me masturbaba, y le escupia. Su saliva era lubricante. Siguió chupando. Ya cansado, lo levanté, y me puse a apretarle el orto. Se desabrochó el pantalon y me mostro la tanga blanca que usaba. El orto era un chocolate hermoso redondo que generaba un hermoso contraste con mi pija blanca y mis huevos rosados.

Me dijo: por favor, no me cojas que no estoy preparado. Se agachó, se puso a pajearme y mamarmela. A los minutos le dije: voy a acabar, voy a acabar, ah ah ah... ahhh... ahhh... Se la dejó en la boca y empecé a lanzar chorros de leche. Él cerró los ojos y se tragó todos y cada uno de ellos, dejando incluso caer lágrimas por la presión que ocurría en su boca. Se limpia con el puño, la toma con su mano y me pajeaba suavemente hasta extraer la última gota.

Yo casi caigo rendido sobre el banquito donde se encontraba mi ropa.

Él se pone de pie, se acerca al mostrador, toma un pañuelo, se limpia la cara, tose, bebe un trago de agua que tenía en una botella, y exhala agitado.

Yo sonriendo por la situación y decidido a comprar, me visto, tomo el Negro XL, el blanco y el rojo. Le dije: llevo estos 3.

Él enciende nuevamente las cámaras, se re acomoda la ropa y me dice: como abonas?

Yo. Con tarjeta. Le doy la tarjeta, pasa las prendas por el lector, me cobra. Pone todo en una bolsita con la mayor seriedad y le digo: toma, te dejo mi telegram por si me quieres escribir para arreglar algo con mas tiempo.

Él. Dale papi (en voz baja) estuvo delicioso. Haciendo un gesto de grandeza con la mano. Te escribiré. Te ofrezco algo más.

Yo: no, mas que suficiente. Gracias

Me fui, relajado, contento y caminé hacia donde dejé el coche.

Esto paso hace dos semanas, si bien el muchacho me escribió y hablamos y nos pasamos fotos, aún no pudimos arreglar encuentro. Cuando ocurra les contaré.

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