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Mí jefe me obliga

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Buenas tardes, hoy me tocó ir a trabajar con un problema matrimonial, mi pareja está algo cansado y por consiguiente llega directo a dormir, él se esfuerza en darme todo lo que necesito menos lo más importante y me quedo desquitarme con quién hasta este momento era mí abusador.

Mi jefe todos los días me hace agacharme frente a él, me agarra firme la cabeza y me sujeta fuerte para que le haga sexo oral, tiene que sentir ese placer todos los días para que yo no pierda mí trabajo, solo que hoy me agarró muy caliente y la que se tenía que sacar las ganas era yo.

Llegué como todos los días a complacerlo, este día me puse un conjunto de sex-shop nuevo, de esos que te traslucen todo pero muy elegantes, lo espere en su oficina, me apoye en su escritorio a esperarlo, cuando llego yo ya estaba pronta para atraparlo, abrió la puerta y ahí estaba yo, esperándolo tocándome en su propia oficina, semi desnuda y extremadamente editada, él se acercó a mí y puso sus manos en mis pechos, empezó a tocarlos y besarlos como nunca lo había hecho, al punto que solo corrió el sutien para el costado para pasar la lengua cosa que me excita y encanta que me manoseen por arriba de la ropa interior, correr la bombacha para ponérmela sin sacarla me alborota. De solo pensarlo, me pidió besarlo a lo que accedí, estaba muy caliente y necesitaba que me hiciera gozar.

Me saque la ropa, deje caer lo poco que tenía puesto y me senté arriba de su escritorio, metí mí mano en su pantalón y agarré su miembro, lo metí adentro de mí y empecé a moverme, estaba disfrutando de cómo me cogía a mí jefe, El entraba y salía dentro de mí hasta llegar a mí primer orgasmo, se agacho frente a mí y lamió todo lo que salía de adentro de mí haciendo que el placer no se terminará por un largo rato, se levantó frente a mí, me agarró del pelo me arrodillo y me tocó a mí darle placer con mí boca y mi mano pero con lo que había hecho por mí, no me quedaba de otra que chupársela con todo placer hasta que acabara en mí boca, fue el mejor día laboral que me toco, desde ahí cada pocos días se me da por visitarlo en su oficina y disfrutar de sus atributos sexuales.

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