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No importa el lugar (en la calle) Laura

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Llevaba tiempo de músico y estaba cansado de la vida de cantante así que decidí darme un break para conseguir a una novia fija. Ella tenía unas caderas hermosas y pronunciadas, con un trasero espectacular, sus pechos no eran tan grandes como su trasero, pero tampoco era plana. Cabello chino y una elasticidad impresionante.

Laura tenía una voz muy sensual y amaba que me dijera ¡Me enamoro! mientras hacíamos el amor. La primera vez teníamos que ir a un lugar juntos, pero nos desviamos para terminar en mi recamara. No entrabamos por completo a la misma y nos íbamos despojando de la roma. Usaba pantalones pegados y me encantaba porque podía presumir su enorme trasero. Le quité la blusa y ella se quitó el bra cuando me fui encima a sus pechos, eran redondos y su pezón café se puso duro al tacto de mi lengua. Se recostó y me mentí dentro de ella mientras ella tomaba mi rostro con las manos y me besaba. Estaba húmeda y yo muy caliente. Me empujó para ponerse encima y comenzó a cogerme, iba y venía mientras yo chupaba sus pechos y la nalgueaba. Se movía tan delicioso que me hizo precoz. Tuve que salirme porque estaba a punto de venirme para ponerla en 4 lamí su vagina y también su ano para mojarlo con mi saliva y se la metí.

Poco a poco entro mi pene por su ano mientras ella gemía y yo me la cogia. No tardé mucho para decirle que estaba a punto de venirme.

-Te quieres venir dentro o en mi boca.

-En tu boca! -Le contesté.

Entonces ella se movió para que me saliera y se recargó en la pared mientras yo me masturbaba para venirme, abrió su boca y yo me vine. Disparé en su cara, en su cabello y su boca. Ella me quitó la mano y comenzó a mamar.

Terminamos y nos limpiamos. Esa misma tarde íbamos de regreso a su casa y volvimos a calentarnos en el camino. En el transporte tocaba mi pene y se recargaba para que no nos vieran. Llegamos a su casa, pero ya estaba su familia allí así que salimos a la cancha que estaba detrás de su casa.

Era una cancha de futbol y el piso era áspero. Ella se bajó el pantalón y yo también, sentado en el piso ella se montó en mí y comenzamos a coger, los vecinos pasaban, pero no nos decían nada. Laura y yo nos besábamos y cogíamos hasta que sentí como se venía así que me moví más rápido y terminé junto con ella.

Llegamos a su casa y sus papas nos comentaron que ya nos habían visto en la calle hacer el amor. Apenados, decidimos no volver a hacerlo. Pero eso duró muy poco.

Dos días después estábamos en unas asesorías Íbamos juntos y al terminar pasando por uno de los pasillos había un salón vacío. Yo miré a ambos lados para ver que no hubiera nadie y me metí con ella. Cerré la puerta mientras ella me decía:

-Que estás haciendo? ¿Por qué?

No deje que terminara la frase cuando comencé a besarla y a desvestirme mientras la besaba. Ella intentaba detenerme con las manos, pero yo ya tenía el pantalón en el piso y los zapatos fuera. Solo me quedaba el bóxer, pero comencé a desabrochar su pantalón. Ella me quito la playera y después la de ella. Yo la acerqué al escritorio y la senté ella no terminada de quitarse el pantalón lo tenía en los pies mientras yo ya estaba con mi lengua lamiendo su vagina.

-Espera, mi pantalón. Espera Ah!

Me puse de pie para besarla y mientras la besaba me quité el bóxer y ella se colocó en la orilla para que le metiera mi pene. Comencé a arremeter contra ella mientras la besaba, su humedad bajaba hasta sus glúteos mientras me mordía en los labios y después en el hombro.

-Me enamoro!

Me salí de su vagina y la puse de espaldas, ella se inclinó hacia el frente

-La mesa está fría!

Sus pechos rozaban con la meza yo escupí su ano y metí mi verga, a ella le encantaba y mi pene entraba tan fácil. comencé a cogérmela mientras ella se aguantaba para gemir. Afuera se escuchaban personas, pero no quise parar. Sentí como apretaba sus nalgas y como se chorreaba por las piernas. Estaba tan excitado que metí mi pene hasta el fondo. Levanté mi rostro hacia el techo y comencé a venirme. Salió uno y después otro disparo. Ella gimió, pero no pudo expresar mucho placer. Aún seguía mi pene dentro cuando comencé a bajar el rostro poco a poco y miré en la esquina una cámara.

No supe que hacer ni cómo reaccionar así que bajé mi rostro hasta su espalda y susurrarle que había una cámara en el salón.

-No mames!

Fue su respuesta y nos movimos rápidamente para vestirnos. Una vez vestidos y arreglados me acerqué a la puerta y me asomé. No había nadie así que la saqué rápido y comenzamos a caminar. No llevábamos dos pasos cuando los guardias del lugar venían a nosotros. Se escuchaba una comunicación por radio

-Están en el salón de presentación, siguen allí.

Ella se agachó y yo me hice de lado para dejarlos pasar. El par de guardias entraron al primer salón y por radio les decían:

-No! ¡Ese no, el que sigue!

Dimos la vuelta en para tomar la escalera y comenzamos a correr.

Salimos del lugar y nos fuimos directo a su casa.

Estábamos sumamente excitados así que fuimos hasta su recamara. Nos desvestimos para hacer de nuevo el amor. Terminamos y nos dormimos juntos un rato. Entre hoteles y distintos lugares, a todas horas y aunque todo terminó seguimos siendo buenos amigos.

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