INICIO » Infidelidad

Sergio el amigo de mi esposo (IV): Despedida

  • 3
  • 5.950
  • 9,71 (14 Val.)
  • 0

Todo lo que inicia tiene que terminar y en el sexo no es diferente, admito que el tiempo que duraron los revolcones con Sergio fue maravilloso, pero todo llegó a su fin.

Él se mudaría a Monterrey a una empresa recién creada, su ultimo día en la empresa donde laboraba junto a Luis, fue un viernes lluvioso, fui por Luis, pero le pedí me dejara despedirme de él, Luis acepto y subí a la que en ese entonces era su oficina.

Yo: Hola, ¿que ya te vas?

S: ¡Si hermosa, me voy al norte, una nueva oportunidad me llego!

Yo: Me alegro por ti, bueno ten mucha suerte

S: ¡Espero que nunca te olvides de mí!

Nos abrazamos un par de minutos, en eso cuando la última persona salió del lugar, el comenzó a besarme, pero muy pasionalmente, nuestros labios se despedían de una forma tan sensual que comencé a excitarme, el comenzó a repagarme su miembro en mi vagina y yo lo abrazaba.

S: ¡Necesito tenerte!

Yo: ¡Yo también nene!

Se bajó el pantalón y se sentó en el escritorio, yo comencé a masturbarlo, mis manos apretaban con fuerza su hermosa tranca, el me besaba con fuerza, me tomo de la cabeza y me bajo a su duro miembro, ¡comételo! Me dijo con respiración acelerada, yo comencé a devorarlo rápidamente, el acariciaba mi cabeza y gemía, ¡extrañare tus mamadas! ¡Me dijo mientras yo ya tenía la mitad dentro de mi boca!

Luis seguía esperándome, pero yo quería despedirme rico de él, después de mamársela por unos minutos, me levanté la falda me hice a un lado la tanga y me subí en él, metió su verga suavemente mientras me apretaba las nalgas, dejándose caer en el escritorio lo cabalgaba suavemente, me agachaba a besarlo mientras él jugaba mis tetas!

S: ¡Que rica concha, la extrañare!

Yo: ¡Yo extrañare tu palo!

Se puso de pie y me acostó en el escritorio levantándome las piernas, yo gemía al recibir su dura y cabezona verga, me encantaba como me rosaba por dentro, ¡así papi! Le decía yo mientras él me acariciaba las piernas.

Me levanto, yo me recline apoyándome en el escritorio y el me la metió dándome de nalgadas, ¡yo movía mi cintura para sentirla más!

Yo: ¡Te gusta papi!

S: Me encanta, muévete hermosa, ¡muévete tu rico cuerpo!

Me jalaba el cabello y me embestía fuertemente, apretaba mi cadera, ¡la extrañare! Me dijo con voz cortante mientras sus penetraciones eran rápidas, no resistió más y me lleno de semen, ¡mi vagina era llenada por su manguera venosa y grande!

Yo: ¡Que rico amor, que rico semen!

S: ¡Aun no acabo nena!

Se sentó en la silla que estaba frente al escritorio y me pidió subiera o más bien me recargara en él, me levanto las piernas un poco y estimulo mi ano, me la dejo ir suavemente, aprovechando nuestros fluidos, sentí como resbalaba y se introducía, ¡mueve tu cadera! ¡Me dijo mientras el movía su pelvis empujándomela hasta el fondo!

Yo: ¡Me duele, pero no la saques!

S: ¡Muévete mami, muévete rico!

Yo: ¿así nene?

S: ¡SI que rico culo, que rico aprieta!

Yo: ¡Oh dios mío, me matas!

Me tomaba de la cintura y me empujaba hacia él, yo agarrándome de las orillas del escritorio también me retorcía, el dolor se convertía en placer, yo sudaba a chorro y él también.

S: ¡Extrañare tu cuerpo hermoso!

Yo: Me voy venir, ¡nene!

S-. ¡Si córrete, lléname de ti!

Yo: ¡Dios mío me vengo!

S: ¡ah yo también nena, dios!

Nos corrimos juntos, gemíamos fuerte, sin importar que nos escucharan, me lleno todita de él, descansamos un poco, procedí a limpiarme y con un apasionado beso me despedí para siempre de él o al menos hasta hoy.

¡Saludos su amiga Lety!

(9,71)