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Una historia basada en una fantasía de muchos

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La última noche, te sorprendiste, tenerte en mi dominio, vos indefensa y entregada boca abajo, inmóvil por mis embestidas, comencé a susurrarte al oído preguntas que no esperabas... te traje el recuerdo de la noche que me fuiste infiel. Te incomodó, quisiste voltearte, pero no te deje, te penetre más duro y tu gemido fue delicioso:

-Contame, como te lo hizo? -Mi curiosidad te asusta.

-Como beso tu cuerpo hasta beber de vos la humedad que le entregabas en su cama.

Incrédula, no sabías como responder.

-Aaaahhh!!! -otro gemido por otra violenta embestida, de reojo notas mi gesto de perversión, mi firme excitación delata que no miento, el morbo me invade, vos sos mi morbo y quiero saber.

-me hizo acabar 3 veces -tu voz de nena triste a la que no le dieron el juguete que quería me vuelve loco, un pseudo "puchero" se dibuja en tus labios y con frenesí levanto tus caderas para dejarte en cuatro, la excitación me invade y las embestidas son más violentas, profundas y en repetición continua... tus gritos, mis jadeos y en sincronía acabamos juntos...

-Amor, que te paso? -me preguntas sorprendida mientras nos acomodamos en la cama.

-Me encantaría verte gozar de placer para alguien más, y ser testigo de eso, quiero verte, escucharte y masturbarme para vos...

Mi idea te inquieta, aún no estás convencida...

Ser testigo de tu placer, es algo que me enloquece... que en tu euforia sexual, tu mirada sea solo para mí, que sin importar quién te dé el placer, tu placer, es dedicado a mi... Amaría verte... amaría ser testigo de tu placer... Amaría sostenerte el rostro, y darte un beso suave... donde mi lengua acaricie tus labios, y después los muerda tiernamente...

Vos no te asustes, estoy para cuidarte... me vas a ver siempre, y mis ojos van a estar en vos... No importa quien esté dentro tuyo, sino, quien está en tus pensamientos...

Tu cuerpo se va a relajar, te vas a poder entregar, mis dedos van a tocar tu piel con suavidad... mi perfume va a estar siempre en vos... Prometo quedarme con todos tus gemidos... beberlos con cada beso que te de...

Sé que me vas a excitar tanto, que hasta podría hacer que él se vaya... y seria yo quien te haga acabar... él solo va a ser nuestro juguete, y se va a terminar excitando, cuando vea nuestra pasión y lujuria juntos...

Tus ojos brillan, tu expresión es morbo puro, ese gesto al morder tus labios me revela que vas hacerlo...

Nuestra noche especial llegó, estamos a punto de entrar a un club swinger, los nervios nos apoderan, pero la adrenalina también está presente.

Presionas con fuerza mi mano, y al verte, sonreís divertida -Sea lo que sea que pase, lo vamos a pasar juntos -Te beso con ternura y nos aventuramos a nuestra fantasía.

Recorremos el lugar, y nos dejamos maravillar por el clima sexual que se vive, somos dos curiosos maravillados con las cosas que vemos, la mayoría, hombres y mujeres, voltean para verte, tu vestido corto y entallado marcan tus curvas, tu pelo negro recogido, tu boca carnosa y roja, tus ojos delineados... estas tan sexy, tan provocativa... uuuffff te deseo ahora mismo... pero no, hoy no soy yo quien va a poseerte. Esta noche, yo, seré un espectador de lujo de tus orgasmos...

Llegamos a un reservado, nos sentamos en un sillón diván rojo que hace juego con la sexualidad del lugar, mi mano en tu muslo, mi boca en tu cuello, es hermoso ver cómo te mordes tus los labios cuando comenzas a excitarte... mi mano, inquieta y curiosa, se atreve a ir más dentro de tu vestido y descubre que no llevas ropa interior.... el morbo no puede estar más presente...

Solos... Solas... Parejas, nos miran como lentamente nos comemos, nos saboreamos, nos dejamos llevar... Pero es la mirada de alguien en particular quien me llama la atención... Ya se quien deseo que te de placer...

La iluminación es incandescente, los movimientos se mezcla con los juegos de luces, y ella nos mira atenta apoyada en una columna.

Puedo ver como sostiene su copa cerca de la boca, y como apoya su dedo índice en sus labios, casi como si los besara.

Vestida solo con lujuria, llena de pasión en esa boca, que al retirar tu dedo de ella, su lengua asoma sedienta.

La tensión sexual es intensa, tus besos me llenan, la mirada de nuestra testigo nos invade y mi excitación es adrenalina pura.

Te pongo de pie, y me siento más atrás en el diván, abriendo mis piernas, y vos te sentas delante mío, entre mis piernas, mi pecho apoya tu espalda y sentís como te hablo excitado al oído.

-La ves? sobre la columna, vestido negro, no dejo de mirarnos, sus ojos solo tienen deseo, y es deseo de vos, es una loba hambrienta que desea acecharte como si fueses su presa... quiere saciar su sed con vos -Atónita, no sabes que decir, mi fantasía era un hombre, no una mujer...

-No me gustan las mujeres... -me decís asombrada de mi elección. -lo sé, pero vos no necesitas hacerle nada a ella... el placer es para vos, y tu placer va a ser mi regalo, no te asustes, acá estoy con vos, siempre con vos -Un suspiro repentino sale de tu boca, mi mano, te ataca en tu sexo, húmedo, hambriento, morbo... frenesí... sexo... seducción... tu entrega hace que tu nuca se apoye en mi hombro, en tu relajo te separo las piernas. Tu intimidad, queda al descubierto, nuestra testigo, nuestra loba, nos acorrala, lentamente se acerca...

Su sombra por las luces nos cubre, toma tu pera con su mano, se agacha y sutilmente besa tu rostro...

Llego la hora de las bestias...

Tus manos aprietan las mías, tu respiración se siente acelerada, nuestra cazadora baja lentamente por tu cuerpo a la par que yo te voy besando tu cuello.

De mi bolsillo, retiro una venda de seda negra, y te cubro los ojos, quiero que solo sientas su boca y mi voz. Sientes como su lengua pasa por el escote, entre tus pechos, corre la tela un poco para desnudar tu pezón, ella me mira a los ojos, y suavemente lo muerde, justo lo necesario para tirar a penas de él hasta soltarse...

Te arqueas, volves a tomar mis manos con fuerza, apenas empezó y tu entrega es absoluta. Ella sigue bajando, al mismo tiempo que te sube el vestido, pero cerras tus piernas, casi por reflejo y nuestra cazadora me mira con asombro

-No me obligues a que yo te las abra, no me obligues a que yo sea un animal hambriento, quiero que por tu voluntad le des, lo que ella vino a buscar -te digo con firmeza al oído.

Aún vendada, inclinas la cabeza como si mirarás al techo, te mordes los labios, noto como tragas saliva y... tímidamente... casi temblorosas... tus piernas empiezan a abrirse... ella mira entre ellas, su lengua moja sus labios, realmente es una loba saboreando su presa antes de morderla...

Sus ojos brillan, se acerca y su lengua tímidamente roza tus labios vaginales, veo como hace movimientos circulares, tu espalda se arquea y otra vez te quedas, aunque vendada, mirando al techo. Y es con tu gesto donde ella ataca con furia, directamente en el clítoris, su nariz casi en el monte de venus, se puede ver su boca, besar, chupar, lamer... de reojo nos mira desde abajo... te mira... te observa... entiende tu lenguaje corporal, casi en sintonía sabe lo que te gusta, porque tu cuerpo se lo dice.

Sus manos comienzan a subir por tu cuerpo... su boca se aleja de tu vulva, y mordiendo con ganas su labio inferior, con un gesto de morbo y deseo, te mete dos dedos en la boca. Tu lengua los chupa, los moja, los llena de saliva, claramente sabes que va hacer con ellos...

Mojados, ensalivados por tu boca, te frota por sobre tus labios, te los dilata de a poco, y con cuidado te va penetrando, al mismo tiempo que su boca vuelve a jugar con tu clítoris.

Toda la escena es morbo puro, tus piernas abiertas con una extraña chupándote, masturbándote, yo atrás tuyo, mi erección es tan intensa que me desprendo el pantalón, te tomo de la mano y hago que me masturbes a mi...

Ella te frota con intensidad, y por la forma de masturbarme te vas excitando más... sus dedos van profundo, su boca besa tu clítoris, imagino su lengua jugando... tu mano me estimula, mi erección es firme, vos no sabes que hacer.

Tomo de la nuca a nuestra invitada, acompañando su ritmo, la sostengo y la guio, vos me soltas, tu excitación es absoluta y no podes concentrarte... Lo cual, con una mano sostengo su nuca y con la otra comienzo a masturbarme, todo es excitante, todo es un sueño placentero, tus gemidos, la música, las luces, tus gestos, las demás personas viendo tal escena...

Tus caderas en un movimiento de vaivén indican que te está viniendo, ella te chupa con más intensidad y puedo ver como sus dedos entran y salen con brutalidad. Me excita mucho, yo también acelero... tensión... agitación... frenesí... gemidos... y... te encorvas para delante, la tomas de su cabeza y la presionas contra tu orgasmo... le das todo tu placer en su boca, le das toda tu excitación...

Tu cuerpo se va recuperando, tu respiración agitada comienza de a poco a recuperar su normalidad, -te amo hermosa -me nace decirte al oído, y en tu boca se dibuja una sonrisa entre cada suspiro de placer.

Nuestra amiga nos abandona, y te sentas sobre mis muslos, nos besamos con pasión y excitados por el momento, aún con mi pene descubierto querés terminar lo que dejaste hace un rato, pero te detengo.

-Vamos a casa, quiero cogerte duro -te digo excitado y deseoso. Sin dudar te levantas, te acomodas ropa y con ansiedad esperas que haga lo mismo para irnos.

Al llegar, bajas del auto y vas directo a dentro, las luces del auto iluminan tu figura y es una imagen verdaderamente sexy, pero no tanto como la que veo al entrar al cuarto, tu cuerpo desnudo, y la tinta que decora tu piel lo hace más sexy.

Excitada, me esperabas mientras te masturbabas -Cogeme!! -No es un deseo, no me pedís un favor, es una orden.

La imagen es perfecta, te tocas tus pechos y te hundís los dedos, tan mojada que en cada fricción o movimiento que haces en tu vulva, se genera ese hermoso sonido de tus fluidos...

-Quiero que me cojas!!! -otra vez tu orden, mientras abrís las piernas. Lentamente, me libero de mi ropa, y con una perversión acumulada, preparo uno a uno los juguetes que tenemos en nuestra "cajita de juegos"...

Cuerdas... dildos... fusta... arneses... Sonreís porque voy con todo el arsenal...

Pero eso quedará para otra historia...

Fin...

(9,60)