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Virginia (Parte IV)

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Ya no me era tan a gusto tener a Virginia buscándome y arruinándome las salidas con otras chicas, ella estaba explorando su sexualidad reprimida conmigo, su lógica era extraña, pues no quería mostrarse como una golfa ante su novio, pero si quería que yo le diera por todos lados, mantenía esa fachada con todos.

Me sorprendió que rápido asimilo el tener una aventura y el tener que cubrirse los pasos. Porque le escuche a mi hermana decir que ella cancelaba ir a reuniones siempre de excusa que va a ayudar a una tía con su nene, o que tenía un compromiso con otro familiar.

Coincidían los días que llegaba a mi apartamento y me arruinaba las salidas, estábamos claros que yo no iba a empezar una relación con ella, menos aún, ella no dejaría a su novio perfecto, al que tanto le quemaba la pata.

Los viernes que tenía planes de salir a tomar con los amigos e incluso ligar alguna chica, me sorprendía ella en la puerta de mi apartamento con comida y bebidas...

Hacia dos meses de este juego, que comenzó al mes de que terminé con mi novia... surgió el tema en una reunión de trabajo y ella seguro hizo su averiguación de alguna forma con mi hermana. La primera vez que llegó un sábado a media tarde, disque quería que le ayudara con algo, pero apenas entrar tiró su bolso, se desabotono el vestido y fue directo a sentarse sobre mis piernas, le ayude a quitarle el sostén y después de darle una buena chupada a sus tetas, le quite su pantaleta, me desvestí y comenzamos a coger hasta ya llegada la noche, cuando ella se fue rápidamente.

Así comenzamos encuentros furtivos de media semana o domingos... un domingo que salí a correr a una parque, el cual tiene una gran área de senderos por donde trotar, ella apareció... yo había quedado ya con una chica de vernos ahí, la idea era que terminar de hacer ejercicio, ella viniera a mi apartamento y si todo salía bien, pasar un mediodía en la cama. Pero Virginia hizo que el plan se me esfumara, no se despegó a nosotros en la caminata, así que la chica se despidió después de una hora, porque no le hizo gracia la situación, yo estaba ya contrariado, pero, qué fácil uno olvida al momento cuando te satisfacen de otra manera.

Al solo irse la chica, trotábamos en silencio en una parte sola del sendero, cuando recordé una parte entre unos pinos, por donde se veían unos arbustos que tapaban una lomita, no se miraba del sendero, había que meterse para poder verla, así que íbamos por esa parte, cuando jale a Virginia,:

Virginia: que hay aquí?

Yo: pues no es lo que hay, sino lo que vamos a hacer aquí… mejor dicho, lo que tú vas a hacer aquí.

La senté a mi lado, iba de un leotardo oscuro, con una chamarra ajustada del mismo color, se resaltaba muy bien su cuerpo, ella hizo ademan de besarnos, le devolví el beso, le abrí la chamarra y sobe sus pechos, que estaban bien embutidos en un top deportivo. Le metí mano entre las piernas y sentí su calor.

Virginia: aquí no te parece muy expuesto? Nos pueden ver…

Yo: aquí está bien… por eso venias a buscarme no?

No contesto y dejo que siguiera manoseándola, ella me tanteaba el pecho y fue bajando hasta que sentí que hurgaba bajo mi calzoneta, la acomode y me baje la calzoneta.

Virginia: quieres eso aquí? Aquí no…

Yo: Aquí me buscaste nena, ahora cumple…

No se opuso más y comenzó a hacerme una paja… puso su habitual sonrisa lujuriosa, me la puso dura rápidamente, reconozco que había agarrado técnica, su boca me daba una deliciosa atención, a la vez que la sensación de que alguien nos pudiera ver era excitante, se acomodó a mi lado, su cuerpo inclinado sobre mi entrepierna, dejaba sus nalgas en alto, como estaban a mi alcance le baje el leotardo para dejar expuestas sus nalgas, con dos dedos le estaba haciendo humedecerse bastante y le di unas lamidas y mordidas en las nalgas, eso hizo que acelerara el ritmo de sus lengüeteos…

Escuche unas voces y alce la cabeza para ver, por el sendero venía subiendo un grupo, venían hablando en voz alta, aquella dejo de chupar cuando los escucho, levanto la cara y trato de moverse, pero la hice que no se moviera, seguí metiéndole los dedos y le di una mordida en la nalga, ella se aferró a mis piernas, estaba seguro que al pasar por una vuelta no nos verían, así que seguí dándole, ella me araño la pierna cuando moje dos dedos con mi saliva y se los fui pasando por el culo, se le erizó la piel… el grupo estaba pasando a unos metros de nosotros, si alguien decidiera meterse a ver por entre los arbustos nos habría encontrado así…

Ella gimió otra vez, le di una nalgada y ella me miro con sus grandes ojos abiertos, dejamos de escuchar a la gente hablando, eso la asusto.

Virginia: Nos vas a encontrar así! No sigas!

Seguí masajeándole entre las piernas y no deje que se levantara, en su miraba estaba la mezcla de miedo y emoción, creo que hasta más excitada estaba ante el riesgo de ser descubiertos.

Escuche nuevamente las voces y que seguían por el sendero, no se dieron cuenta de nada, pero eso nos había revuelto el morbo, ella siguió chupándome y yo explorando sus agujeros. Me corrí en su boca, ella lo escupió a un lado y así con las demás andanadas que tuve, al final me lamio hasta limpiarme la verga y se relamió la boca…

Yo: ahora te doy asco? Escupes mi leche?

Virginia: No!!! Es que no me lo podía tragar aquí, me iba a escurrir por la boca, como voy a salir así por ahí?

Yo: bueno, está bien, tienes razón… ahora ven aquí, quítate la licra

Virginia: qué? Quieres hacer?

Yo: pues me vas a dar servicio completo, me buscaste aquí, así que cumple todo…

Virginia: pero… aquí también? Vámonos a tu apartamento!

Yo: allá vamos a hacer más… pero aquí me cumples también.

Se quitó como pudo la licra y se puso a gatas, me levante y me puse detrás de ella, comencé a jugar con sus nalgas, un masaje, unas mordidas y lamidas, como ya estaba algo húmeda fue más fácil deslizarle los dedos para ir preparando su agujero, le di una rápida lamida, para que sintiera el calor de mi saliva, antes de empezar a pegarle la verga…

Ella arqueaba la espalda y contoneaba sus nalgas duras y redondas, se la fui metiendo y ella soltó un bufido corto… se apoyaba en las manos para no dejarse ir de cara, conforme la empecé a embestir… comenzó a sonar el choque de piel con piel, ella trataba de poner la mano para reducir el ruido… pero igual seguí bombeando… cuando estaba por correrme nuevamente, se la saque y la hice darse vuelta, así viéndole a la cara, se asustó porque pensó que le lanzaría la leche encima, pero la abrí otra vez y se la clave, le levante la pierna y me corrí dentro, ella cerro los ojos y abrió la boca, me apretó con los brazos y soltó un largo suspiro, seguí bombeando un poco más, pero cuando ya me sentí acabar con la corrida, se la saque ya flácida, ella siguió acostada, recuperando el aire, de su coño salían líquidos, tome una botella de agua que andaba y le rocié un poco, le lave la entradita, aprovechando siempre a darle una toqueteada, ella me sonreía divertida, le hice señas de que hiciera lo mismo conmigo, le brillo la sonrisa y entre agua y su boca me dieron una limpiada.

Nos arreglamos y esperamos que nadie pasara, para volver a la vía, ella tenía aun la cara algo roja, pero eso se vería normal, dado que se venía a hacer ejercicio aquí… comenzamos a trotar, hasta que fuimos volviendo a la parte más concurrida del parque, lejos de los senderos, note que unos jóvenes nos quedaron mirando un rato, ella lo notó y se puso muy nerviosa… yo les hice un saludo y ellos rompieron en carcajadas. Ella si se sonrojo y se cubrió la cara con la mano y acomodo el gorro de su chamarra, aparte de sus lentes oscuros.

Nos fuimos caminando hacia afuera del parque, hacia mi edificio, ella seguía con el sentimiento de vergüenza, creo que pasaría un buen tiempo antes de que volviera a ese parque, algo que me convenía. Ya en el apartamento nos bañamos y claro… otra vez a sacarle sus sonrisas de placer.

(9,40)