Mi primera infidelidad (4): Capitana de día y swinger de noche

3
3561
T. Lectura: 10 min.

Aparte de la “travesura” en la oficina, tuvimos algunas otras.

Una de ellas fue hacer que mi novio e Iván se conozcan. Fue en un matrimonio de uno de los vendedores, había invitado a algunos de nosotros así que fui con mi novio. Ese día me puse un vestido sencillo negro con mini y hombros descubiertos, junto con los tacones altos se me veía muy sexy.

Después de la ceremonia hubo una fiesta a la cual fuimos, ahí fue donde los presenté, y confieso que sentí una combinación de vergüenza y excitación al hacerlo. Pronto comenzó el baile y los tragos, así que esa sensación se me fue rápidamente y la diversión tomó su lugar. De vez en cuando los recién casados agarraban a distintas personas de la fiesta y los sacaban a bailar, en una de esas la recién casada sacó a mi novio mientras él iba por unas bebidas.

Yo estaba al fondo del salón cuando uno de los chicos me avisó “¡uy, agarraron a tu novio!” y enseguida se formó un círculo de alrededor de ellos quedándome al fondo del salón. Casi de inmediato se me acercó Iván y se puso a mi costado pero un poco atrás, de pronto siento su mano apretándome una de mis nalgas; instintivamente quise apartarme diciéndome “Oye, acá no, ¡nos pueden ver!”, pero en vez de eso apretó con más fuerza sin soltar mi nalga. Yo miraba a todos lados, estaba nerviosa ya que me podía pillar mi novio o alguno de los compañeros de trabajo o simplemente uno de los asistentes de la fiesta.

“¿Estás loco? Déjame” dije casi suplicando, pero no solo siguió con lo mismo si no que introdujo su mano dentro de mi trasero empujando mi vestido dentro también masajeándome el ano, y contra lo que quería, hizo que me moje un poquito.

Terminó el baile y empezó a sonar otra canción, entonces sin el menor tapujo Iván me sacó a bailar. Por si acaso le dije “si no te portas bien, te mato”, y me respondió riéndose “tranquila soy un angelito, pero sí te haré una propuesta indecente”, lo miré extrañada y continuó “te invito el próximo fin de semana a mi casa en la playa”. Resulta que la familia de Iván tenía una propiedad en Ancón, un balneario en la parte norte de Lima y ese fin de semana su familia se iría de viaje dejándolo solo con la propiedad. La propuesta me sorprendió y pregunté tontamente “¿Todo el fin de semana?” , “Claro que si, nos vamos el viernes y regresamos el domingo”.

Consideré la idea por un momento, nunca me había desaparecido todo un fin de semana y menos en calidad de amante, pero dije que sí; creo que mi manoseado trasero tuvo algo que ver con eso.

Al día siguiente comenzó mi plan para el siguiente fin de semana, y acudí como siempre a mi compinche de mil batallas Maju, mi mejor amiga desde la infancia; a ella le cuento todo sobre mi vida y como es obvio ya le había contado sobre Iván. Cuando me la encontré en el gym al que íbamos le dije:

Yo: ¡amiga me tienes de que ayudar! Iván me ha dicho para escaparnos a la playa el próximo fin de semana, ¡necesito una excusa ya!

Maju: ¿¡What!? ¡amiga qué bandida te veo! Pero tienes suerte, me voy de viaje a provincias a la fiesta de la vendimia con unas amigas del instituto este fin de semana; así que te vienes de viaje conmigo ¿qué tal, eh?

Yo: ¡perfecto amiga! ¡por eso te quiero tanto jiji!

El miércoles hablé con mi novio (con mi mejor cara de inocente) y le dije que mi amiga Maju me había dicho para ir a provincias con otras amigas de ella y que ya había aceptado ir con ellas; y además también le dije coquetamente y sin ningún rubor, “cuidadito con portarte mal, ¿eh? ¡nada de chicas!”. Él estuvo de acuerdo (tampoco tenía otra) y me deseó buen viaje.

Llegó el viernes, ya había quedado con Iván que después del trabajo me iba a su casa y de ahí nos iríamos en su carro a la playa, cosa que hicimos; nos demoramos casi 2 horas para llegar por el tráfico, por lo que aproveché a dormitar un poco en el carro, ya había anochecido cuando desperté.

Subimos al departamento, quedaba en el último piso de un edificio de 5 pisos. Era bien amplio con cocina, living, comedor, 1 cuarto principal con walking closet y baño incorporado, 2 cuartos con baño compartido, lavandería y también una gran terraza con parrilla y una bonita piscina, algo chica pero lo bastante cómoda como para que entren 4 personas sentadas.

Primer día: Doctora y exhibicionista.

Iríamos a cenar al Yatch Club de Ancón en donde su familia eran socios, y luego de la cena tomaríamos unos tragos en el bar del club hasta que diera la hora para ir a la discoteca.

Iván me dijo para dormir un rato antes de ir a cenar pues estaba cansado por el manejo y quitándose los zapatos se tiró a la cama. Yo le dije “uy pobechito, estás estresadito así que te voy a relajar” puse música suave y me encaramé encima de él, pero me dijo “estoy cansado” a lo que le contesté “no te preocupes, la doctora Anni hará todo por ti” y empecé a desbotonar su camisa dándole un profundo beso con cada botón que se abría hasta quitarle finalmente la camisa.

Luego bajé hacia sus pantalones, le abrí el cinturón y bajé lentamente el cierre mientras le mordisqueaba en su miembro por encima del bóxer, uegi iba bajándole los pantalones y a la vez le besaba ambas piernas hasta que finalmente cayeron en el suelo; inmediatamente estiré mis manos hacia su bóxer y lo bajé suavemente, comencé a chuparle y lamerle los testículos a la par que le retiraba el boxer, quedando completamente desnudo.

Ahora me tocaba a mí, como sonaba la música empecé a sacarme la ropa mientras me contoneando mis caderas sensualmente, me retiré el polo y mi brassiere al mismo tiempo haciendo que mis senos saltaran rebotando alegremente. Me di la vuelta para retirar mis jeans y que viera primero mi trasero durito, yo seguía contoneando mis cadera y volteando mi cabeza para sonreírle traviesamente; me quedé en hilo dental y me puse jugar un rato subiéndolo y bajándolo como si no quisiera quitármelo mientras continuaba con mi baile sensual, hasta que finalmente me lo quité.

Subí a la cama gateando acariciando sus pierna y me dirigí hacia nuevamente hacia sus testículos, mi lengua los acariciaba frenéticamente y a la vez mi mano pajeaba suavemente su pene. Seguí lamiendo hasta detenerme justo entre el final de sus huevos y el inicio del orto, sentí que sus piernas se ponían rígidas y temblaban de excitación, el pene iba levantándose con cada temblor de su cuerpo. Cuando lo sentí suficientemente duro, acerqué mis pechos hacia él y lo envolví con mis senos para hacerle una paja rusa. Subía y bajaba apretándolo para que lo sintiera más rico, y en cada bajada aprovechaba para pasar mi lengua por su glande y lamer el preseminal que ya empezaba a aparecer.

Cuando sentí que ya palpitaba y su glande se hinchaba, dejé la paja y me subí encima de él para montar esa sabrosa y húmeda pija. Me la acomodé en la entrada de mi vagina y la introduje despacio para que no se viniera tan rápido. Iba cabalgando sin apuro recorriéndola lento, sintiendo cómo me penetraba hasta lo más profundo mientras él me pellizcaba dulcemente los pezones que estaban completamente duros y erectos. Seguí a ese ritmo y apretaba mi entrepierna para sentirlo más rico, hasta que un chorro de semen me golpeaba por dentro haciendo que exhalara un gritito de satisfacción.

Ahora sí nos echamos a dormir, a la media hora me desperté pues ya había dormido algo en el trayecto por lo que aproveché para darme un baño mientras él dormía. Iván recién se despertó cuando salí de la ducha y me peguntó que hora era, “son las 8:30” contesté y él saliendo de la cama dijo que a las 9 teníamos la reserva para la cena, por lo que entró rápidamente a la ducha para poder estar listo a tiempo. Por suerte el club quedaba solo a 5 minutos caminando llegamos a la hora sin ningún problema. La cena estuvo deliciosa y después fuimos al bar a tomar unos tragos, estuvimos ahí hasta la medianoche y nos fuimos a departamento.

Al llegar me dijo si quería ir a la piscina, dije que sí por lo que prendió las luces de la terraza, sacó unas cervezas, nos quitamos la ropa y entramos desnudos. El agua estaba algo fría, pero como tenía chorros masajeadores (tipo jacuzzi) estos hacían que no se sintiera mucho. Estuvimos tomando, besándonos y disfrutando de los masajes un buen rato, de pronto advertí que de un edificio más alto que estaba no muy lejos en diagonal cruzando la calle había gente festejando en lo que parecía fiesta.

Al principio no sabía que tanto podían llegar a ver, le dije a Iván “oye hay gente allá arriba, ¿y si nos ven?”, él volteó la cabeza diciendo “si nos ven, entonces hay que dar un buen espectáculo, ¿no crees?” con esa sonrisa pendenciera que tanto me gustaba. Yo tenía una mezcla de vergüenza y morbo de que me vieran cogiendo un grupo de extraños; me quedé mirándolos con muchas dudas pero Iván se adelantó y viniendo por atrás me abrazó apretándome las tetas y pegando su cuerpo al mío, sentí su pija en mi culo y ya no me quedaron dudas, me di la vuelta para colgarme de su cuello y besarlo ardientemente con nuestras lenguas entrelazándose al interior.

Nos acomodamos como pudimos en las escalinatas de la piscina y comencé a cabalgarlo mirándonos cara a cara, el agua chapoteaba a nuestro alrededor mojando nuestros cuerpos mientras continuábamos nuestros ardientes besos.

Primero comenzamos a escuchar algunas risas, luego silbidos con aplausos y después gritos tanto de hombres como de mujeres “¡Dale! ¡Así duro! ¡Móntalo mami!” y cosas por el estilo, ambos nos reíamos pero seguíamos cogiendo. “¿Sabes qué lo haría más excitante? que te voltearas a verlos” me dijo guiñándome el ojo, me reí aceptando la idea pues ya había perdido toda vergüenza; entonces me levanté moviendo mis caderas y fui agachándome hasta introducirme nuevamente su polla en medio de más gritos, más aplausos y más aplausos.

Cabalgué otra vez pero ahora con mas fuerza, mis tetas rebotaban al aire libre y yo lo estaba disfrutando con un placer culpable que me hacía sonreír mientras veía a estos extraños, eran como unas 25 o 30 personas. Tal vez fue la emoción del momento, o el morbo de que me vieran cogiendo, o el ritmo que llevaba que me hizo llegar al orgasmo más rápido que de costumbre, me relajé y pegué mi espalda a su pecho.

Su pene aún estaba bien duro así que me senté a su costado y me largué a mamarlo con violencia a la vez que lo pajeaba rápidamente; se renovaron los aplausos y los gritos, por ahí escuché un “Auuuuu Auuu Auuu” de una chica simulando una loba. Seguí succionando su mojado y sabroso pene hasta que su cálida leche me llegó a la garganta, no fue una explosión como otras veces lo que me permitió tragármela sin problemas.

Los vítores y el escándalo continuaban en el otro edificio, pero nosotros habiendo terminado ya sentíamos frío así que salimos de la piscina para dirigirnos dentro del apartamento en medio de aplausos y silbidos. Yo les hice una coqueta reverencia y les lancé un beso volado, me di la vuelta y me palmeé las nalgas en señal de despedida, lo último que alcancé a oír fue una voz femenina que me gritaba “¡¡sos una campeona!!”.

Segundo día: Capitana y swinger por un día.

Al día siguiente nos despertó un sol esplendoroso, el cielo totalmente despejado. Me dijo que nos íbamos a tomar desayuno en el club y luego a un paseo en el mar abierto, lo cual me llamó la atención.

Ya era un poco tarde así que nos dimos un duchazo, nos pusimos nuestros bañadores fuimos al club por el desayuno. Luego nos dirigimos al muelle y subimos a una lancha bastante larga de esas que son rápidas con motores fuera de borda; quedé sorprendida cuando me dijo que era de su familia.

Metimos algunos snacks, bebidas y cervezas, desatracamos y salimos rumbo al mar abierto, acelerando conforme nos alejábamos del muelle. La sensación de velocidad y de la brisa salada golpeándome el rostro era increíble, la lancha saltaba con cada pequeña ola que pasábamos lo cual hacía más espectacular la experiencia, la tierra se hacía cada vez más lejana hasta que ya no pude verla; navegamos a buena velocidad alrededor de una hora, entonces apagó el motor y nos quedamos quietos en el mar, solo se veía agua alrededor; literalmente estábamos totalmente solos. Aproveché el momento para saciar una curiosidad que tenía:

Yo: oye ¿puedo hacerte una pregunta?

Iván: sí claro…

Yo: ¿por qué trabajas de vendedor en una empresa chica, si tu familia tiene plata?

Iván: ¡jaja! Ya me suponía que ibas a preguntar eso. Mi papá levantó su negocio y quiere que alguno de sus hijos lo maneje; bueno, los estudios conmigo no van y tampoco soy una persona para quedarse 8 horas en una oficina, por lo que mi hermana menor se encargará de eso. Apenas salí del colegio me puse a trabajar en ventas y no gano mal, así que como no ocasiono problemas me deja disfrutar los bienes familiares.

Entonces me soltó la noticia:

Iván: pero tampoco me quedaré mucho tiempo en esta empresa, estoy postulando a otras más grandes y ya tengo algo bien avanzado…

Yo: ¿en serio? ¿Entonces me vas a dejar?

Iván: upsss… pero no te preocupes, te seguiré cogiendo las veces que sean necesarias

Yo: ¡más te vale cabrón!

Inmediatamente me acerqué a él, me arrodillé para bajarle el bañador y su polla saltó rebotando, la atrapé en el aire y la metí entre mis labios con fuerza, y la introduje hasta el fondo de mi garganta tragándomela prácticamente toda, y seguí engulléndola varias veces. Creo que mi ímpetu lo tomó por sorpresa porque no duró mucho, se vino en mi boca y al retirarla me salpicó en los senos.

Pero yo no estaba satisfecha, así que me bajé el bikini y me di la vuelta par que coja de espaldas, me abrió el clítoris con sus dedos y me la introdujo de un tirón que hizo exhalar un grito de placer. Él seguía bombeando fuerte y duro mientras la lancha se bamboleaba cada vez que me penetraba, era delicioso! Seguimos así por un buen rato hasta que llegué lanzando un buen grito de un gran orgasmo, total no había nadie para escuchar.

Luego me bañé desnuda un rato en el mar sintiéndome una sirena y después nos tumbamos en la parte delantera de la lancha tomando algunas cervezas, una sensación única estar desnudos en medio del mar. Ya comenzaba a correr algo de viento y a bajar el sol, nos dispusimos a regresar; le dije para navegar un rato la lancha. Fue muy adrenalínico sentir el poder de los motores, la velocidad y los saltos sobre las olas, además de sentir su cuerpo desnudo abrazándome y su polla en medio de mis nalgas. Unos minutos antes de llegar al muelle paramos para ponernos los bañadores y poder atracar tranquilamente.

Luego de almorzar nos fuimos a dormir en el departamento. Despertamos ya de noche, nos bañamos juntos y fuimos a cenar al club para después pasar al bar por unas bebidas. Mientras Iván iba por otra ronda, una voz a mi costado dijo “hola campeona” la reconocí al momento ¡era la misma voz femenina que gritó anoche! Antes de voltear lo primero que pensé fue “ay nooo, me reconocieron. Trágame tierra” pero igual giré para ver quién era, y lo que vi me agradó.

Era una pareja en sus 40s, muy guapos los dos, rubios y de ojos verdes ambos, ella bastante voluptuosa (sobre todo los senos) y él algo grueso con algunos kilitos demás pero se le veía bien. Ella era algo más baja que yo, aproximadamente 1.65m, y él era más alto como de 1.80 m. Respondí a su saludo con un tímido “ho-ola” sin saber qué más decir, por suerte llegó Iván con las bebidas y saludó a la pareja. Ella volvió a decir que nos habían visto anoche y nos elogiaron la “presentación en vivo”, yo no sabía dónde meter la cabeza de la vergüenza, pero Iván parecía un pavo real hinchado de orgullo.

Nos contaron que se llamaban Caro y Mati y eran argentinos, ella casada por segunda vez y él por primera vez, llevaban ya unos años viniendo a Perú pues Mati tenía un negocio allá en su patria pero con sucursal en Perú. Eran una pareja “libre” (hoy llamados swinger) y les gustaba hacer reuniones para compartir las parejas como la de la noche anterior, por eso había tanta gente dando hurras a nuestra cogida. Acto seguido nos preguntaron si nos gustaría probar hacer el intercambio de pareja, obvio que Iván dijo sí inmediatamente, yo no estaba tan segura pero tampoco me negué y nos levantamos para ir a su propiedad.

Era bastante elegante por dentro, sacaron varias botellas de whisky y un polvo blanco por si queríamos darnos “valor artificial”; Caro, Mati e Iván lo usaron ya con experiencia, yo nunca lo había probado así que solo aspiré un poco para ver cómo era.

Pusieron música y prendieron unas luces tenues de colores para maximizar la experiencia, pronto los tragos y el polvo comenzaron a hacer efecto y me lancé a bailar, Caro se sumó y se me acercó con movimientos sensuales y yo le seguí el juego, nos encontramos cara a cara y no perdió tiempo para estamparme un beso que yo correspondí entrelazando nuestras lenguas ardientemente, Caro me abrazaba con una mano y con la otra me manoseaba el culo, yo le correspondí dirigiendo mis manos hacia sus grandes tetas, se sentían suaves y redondas y sus pezones estaban bien duritos, tan apetecibles que tuve abrirle la blusa y sacárselas para lamer esos pezones así como besar esos redondos senos.

Para estar empates Caro me quitó el polo y me desabrochó el brassiere quedando desnuda mi mitad superior. Ahora nos recorríamos mutuamente con nuestras manos, nuestras bocas y lenguas mientras íbamos cayendo hacia la alfombra, quedó ella encima mío y sus manos fueron directamente a desabrochar mis shorts besando a la vez mi vientre que temblaba de emoción, de un tirón me sacó los shorts junto con el calzón siendo la única en estar totalmente expuesta.

Caro se me acercó como una gata en celo hacia mi clítoris y comenzó a lamérmelo suave, sin apuro, delicioso, se ayudaba con sus delicados dedos abriéndome los labios para que su húmeda lengua se mueva con más libertad. Yo lo disfrutaba a mil gimiendo como loca; no sé en qué momento se unieron los demás pero se sumaron otras manos que me recorrían entera y dos penes que me golpeaban la cara, los agarré para pajearlos y chuparlos alternadamente con desesperación; Caro seguía disfrutando mi vagina que ya estaba bastante húmeda y caliente.

Nunca había experimentado algo así, estaba excitadísima chupando y pajeando fuerte esas dos ricas pollas mientras mi clítoris era disfrutado por una mujer, ya no pude más y con un suspiro y un grito profundo llegué al mejor orgasmo que he tenido; seguí pajeando las pollas apretándolas con fuerza hasta que ambos dispararon chorros de leche encima mío.

Pero aún no habían terminado conmigo. Iván me puso en 4 e introdujo su polla con fuerza bombeando casi con desesperación, aún no estaba satisfecho. Mati aprovechó mi posición y embocó su pija en mi boca y también me la follaba con desesperación. Cari hacía lo suyo, se puso debajo mío para lamerme las tetas que se meneaban con los embates de Iván y Mati. Iván fue el que se vino primero llenándome la vagina de semen. Luego terminó Mati quien la sacó antes de acabar y me llenó la cara de cálida leche.

Luego de esta doble penetración me quedé dormida del cansancio más los efectos de los tragos y el polvo blanco.

Cuando me desperté en la mañana seguía desnuda y con Mati durmiendo conmigo “de cucharita”, supongo que debe haber pasado algo más pero la verdad “borré casette” no me acuerdo de nada más.

Como ya teníamos que regresar a Lima nos despedimos de Caro y Mati, nos fuimos a bañarnos, tomar desayuno y recoger las cosas para emprender el regreso.

¡Fue un fin de semana que nunca olvidaré!

Loading

3 COMENTARIOS

  1. Uffff qué excitante fin de semana Anni, sólo faltó llenar ese culo de semen.

    Por cierto luces un par de nalgas de concurso en tu perfil.

    Besos a ese espectacular culazo.

    • Jaja gracias Kazador69 por tus halagos!! 🥰
      Sí, fue un fin de semana inolvidable!!

      Recibo tu besos ahí donde te gusta y te envío otros donde más te excite!!
      💋💋💋

  2. ***No se admiten datos personales en los comentarios***
    Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
    Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.

    Administración de CuentoRelatos

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí