Lo siento mamá, me acosté con mi padrastro

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Mi madre salió de viaje por una semana y me quedé sola con su esposo, su marido. Los dos primeros días todo fue normal, como de costumbre. Hasta el jueves que llegué temprano de la universidad.

Como la universidad a la que asisto es privada nos hacen usar uniforme. Yo llevaba un suéter azul con una falda roja que subía un poco arriba de la rodilla, y me ponía unas medias negras que me llegaban al muslo.

Estaba en la sala haciendo los deberes cuando derramé el agua que bebía, fui por algo para limpiar. Me incliné de modo que la falda se me subía y se podían ver mis panties de encaje rojo.

De pronto él entró, pero yo no lo escuché y seguí limpiando. Pasaron unos minutos antes de que me diera cuenta de que me observaba. Me giré a verlo y le sonreí. Se acercó para ayudarme a limpiar. Luego de un momento colocó su mano en mi espalda y me dijo lo bien que lucía. Fue bajando su mano muy lento a la vez que se acercaba para susurrarme cosas en el oído.

En ese entonces yo era virgen y nunca había tenido novio, por lo que él me excitó mucho. Me ayudó a levantarme del piso y nos sentamos en el sofá, me acariciaba las piernas y mordía un poco mi oreja. Metió su mano a mis pantis y me dijo que estaba muy mojada y comenzó a masajear mi clítoris. Yo no sabía qué hacer así que solo me dejé llevar. Luego de unos minutos tuve un orgasmo y gemí, luego él metió sus dedos a mi boca y luego me besó.

Me quitó la ropa y solo me dejó las medias, se bajó los pantalones y se acomodó en el sofá, me tomó de la cintura y me sentó sobre él. Me dijo que me iba a doler lo que me haría pero que después me iba a encantar… tenía razón.

Metió su pene y sangré un poco, me dolía y gemía mucho. Él me besaba los pechos y me jalaba el cabello. Sacó su pene y me puso de rodillas “¡Chupa!” me dijo. Yo no sabía cómo dar mamadas pero él me dirigió. Primero lamí un poco y me dijo que así no era, yo seguí sus órdenes y escupí en mi mano y comencé a frotar su pene. Me dijo que debía metérmela toda a la boca, como yo sentía que me ahogaba solo metí la mitad, él se desesperó y me presionó contra sí mismo para que me comiera toda su polla.

Me puso en cuatro y me folló muy duro, yo gritaba de placer. Abrió mi trasero y metió un poco de su pene, y fue metiendo más poco a poco. Me dolió tanto que mordí un cojín del sofá. Parece que entre más me dolía más se excitaba. Empezó a gemir y gritar que se corría, sentí su semen caliente dentro de mí. Me dio la vuelta y comenzó a besarme, luego me recostó en el sofá y me comió el coño, me corrí a los pocos minutos.

Después de eso él se recostó junto a mí y nos besamos casi toda la tarde… el resto de la semana tuvimos el mejor sexo de mi vida.

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