Mis dos vecinos me tienen a su merced, sin braguitas, con la minifalda tan corta que les enseño completamente las nalgas y el culo, muy abierto a causa de haber tenido, durante un buen rato, insertado un tapón anal, regalo de mi vecino Álvaro a primera hora de la mañana. Estoy tan cachonda que me resbala flujo por los muslos. Me imagino que mi marido me está viendo ahora, tan deseada por estos dos machos y estando yo tan deseosa de ellos. Pero simulo que me resisto al plan de Álvaro y Nacho. No quiero que piensen que soy una fresca, una fulana. Aunque creo que ya es demasiado tarde para evitar eso.
–¡No, no! –grito sin convicción y resignada haciéndoles notar que no puedo defenderme al estar atada. Espero que no hagan caso de mis súplicas fingidas. –¡Por favor, desatadme e iros de mi casa!
–Quizá deberíamos… –duda Nacho –Ella no quiere que…
–¿Pero es que no ves que está haciendo comedia?
–No, de verdad. ¡Soltadme!
–¡Venga, Nacho, dala por culo, que se muere de ganas!
–¡No, Nacho! ¡Nunca te lo perdonaría! ¡De verdad que no! –mientras hago como que sollozo, es verdad que me muero de ganas de que me encule de una vez. Y levanto el culo para que lo encuentre irresistible y para facilitarle que me la endiñe de una vez–Pero sé que estoy a vuestra merced, no puedo evitar que hagáis conmigo todo lo que queráis.
–Álvaro, si ella no quiere, yo… no… –dice Nacho, ya con el enorme pene fuera del pantalón, completamente empalmado y con la punta muy húmeda. Yo, aunque avergonzada y algo asustada, no puedo evitar abrir los ojos de deseo y continuar mojando mi sexo. Me relamo.
–Mira, ella tiene ganas, solo que se hace la remilgada. Te vuelvo a meter el plug, que tengas el culo bien abierto para nuestro vecino.
–¡Ay, qué bestia, así de golpe, no! ¡Ay!
–Va, y ahora, tapón fuera otra vez. ¡Oh, pero vaya agujero, Ana! Enorme. Está pidiendo que le ensarten una buena verga. ¡Venga Nacho, métesela toda! ¡Hum, que bien que huele el plug! ¡A tu culo de cerda infiel! ¡Va, que os grabo, Nacho! ¡Sí así, encúlala bien! ¡Oh, le cabe toda! ¡Se nota que se moría de ganas! Pero mira, si ya se corre, ¡la muy cerda!
Y sí. Es verdad que tengo un orgasmo en el mismo instante que Nacho me enchufa su enorme pene en mi culo abierto y caliente. Aparte del gusto que me da su miembro en mis entrañas, estar atada y expuesta a los deseos de estos dos sementales, sentirme tan deseada, toda la situación, me ha puesto a mil. Siento morirme de placer y dolor, me acaricio el clítoris, pero mi vecino Álvaro me aparta la mano y me lo lame, besa, acaricia y enseguida tengo otro orgasmo en su cara, o quizá es el mismo, no sé.
Muevo el culo en círculos y contraigo y dilato mi esfínter para que Nacho disfrute y se corra pronto dentro de mí. Oigo a Álvaro llamarme de todo porque me corro en su cara y le lleno con mi abundante squirt que dice que está riquísimo y que quiere más. Se relame y se esfuerza en introducirme un dedo en mi vagina muy prieta porque la gran verga del otro vecino me llena el culo, pero lo consigue y yo siento que habrá dado con mi punto G y vuelvo a eyacular abundantemente. Es un placer continuo y no sé si es un uno solo o es que voy encadenando distintos orgasmos.
Álvaro se excita tanto con mis gemidos y mis sabrosos jugos que se apresura a meterme su polla en mi boca y llenármela con chorros de su rico esperma, que resbala por mi barbilla y mi lengua lo devuelve a mi boca y me lo trago con placer. Él me llama zorra y me dice que se nota que soy una puta y que engaño a mi marido con mis dos vecinos porque soy una cerda y eso me duele, pero a un tiempo me excita.
Y más cuando Nacho, que me está follando el culo sin que su pene deje de seguir creciendo, me sube la blusa y agarra mis dos pechos por encima del sostén y luego me los saca por el escote y me los masajea y eso se nota que le gusta porque, aunque no puedo creerlo, noto que su pene crece aún más dentro de mi culo.
Mientras Nacho ordeña mis tetas y me da embestidas por el ano, me besa la nuca y el cuello, me dice palabras bonitas en voz baja, que mi culo caliente le encanta, que nunca más quiere salir de él y eso me gusta y noto que emito mucho flujo y que Álvaro me lame los labios de la vulva y me dice que parezco una fuente y que no tengo vergüenza mientras veo que está masajeando su miembro flácido.
Me avisa que también me quiere dar por culo y que seguro que lo deseo y que me gustará porque soy una cochina. Y yo le digo que no, que prefiero que me encule mi vecino Nacho, que es más cariñoso y que su polla es más grande que la suya y eso excita más a Nacho y aumenta la fuerza de sus embestidas y siento reventar mi culo y gimo y suspiro, pero le pido que por favor me siga follando por detrás y me mojo y me corro de nuevo mientras le suplico que me llene con su leche hirviente.
Álvaro me acerca de nuevo su pene a la boca y yo sin pensar que él verá que es verdad que soy una guarra, se lo chupo, lamo, beso y mordisqueo. Él junta sus manos a las de Nacho en mis pechos y dice que así con las tetas por encima del sostén y de la blusa y tan enrojecidas todavía me veo más puta y ya noto que se va empalmando más y más dentro de mi boca y yo me excito al tener el pene de un vecino en mi ano, el de otro en mi boca y cuatro manos magreando mis tetas llenas y calientes. Me acaricio el clítoris y me meto varios dedos en el chichi abierto y mojado.
–¡Te voy a dar por culo como te mereces, Ana! –me avisa Álvaro.
–¡No, tú, no, es a Nacho a quien quiero en mi culo, su polla ardiente y gruesa! ¡Me encanta tu polla, Nacho! –digo para cabrear a Álvaro, aunque deseo que también él me la meta después de Nacho, la verdad.
–¡Calla, Ana, los dos, te vamos a dar por culo los dos!
–No, Nacho, tú no salgas de mi culo. ¡Me encanta tu verga! ¡Tú sí sabes satisfacer a una mujer!
–Um, gracias, Ana. ¡Darte así por culo es un sueño! –exclama Nacho sin dejar de bombear mi ano y de ordeñar mis pechos.
–Tranquila, mujer, no tiene por qué salir. –me avisa Álvaro –Te follaremos los dos juntos tu culo abierto de puta.
–¿Pero qué dices? Eso es imposible. ¡No!
–Sé que te gustó la doble penetración la otra vez. Ahora te la haremos por tu culo de cerda. Si no, ¿para qué te crees que era el plug? ¡Para una sola polla no habría hecho falta abrírtelo tanto, Ana, ja, ja, ja! A ver, putita, mira, me pongo así delante de ti. A ver, Nacho, a ver, súbele aún más el culo, así. ¡Hmmm, guau, sí que lo tienes lleno, sí, guarra! Pero, mira así, con mucha vaselina… –me empapa con vaselina y el masaje alrededor de mi ano me excita tanta que le lanzo un chorro de squirt y él me vuelve a insultar y me dice que vaya cerda estoy hecha y que la idea de que me den los dos juntos por el culo me pone. Y la verdad es que sí que me gustaría aunque me da miedo de que me puedan hacer demasiado daño.
Sin sacar su pene de mi ano, Nacho se tumba de espaldas y yo estoy sentada encima de él. Álvaro, delante de mí, me mete su verga en mi coño prieto y la saca, repite eso unas cuantas veces y siento mucho placer. Después, acerca su glande a mi culo, ocupado por la gruesa verga de Nacho, y pugna por entrar y aunque gimo y suplico que no, hago por abrirme a su pene. Pero parece imposible. Él no quiere rendirse y me acaricia el clítoris para que me excite y a ver si así dilato más mi culo aunque lo que consigue es que me corra y gima y le llene de mi líquido caliente.
Mi vecino Nacho no puede ya con tanta excitación y por fin se corre en mi culo y yo al sentir su semen hirviendo vuelvo a tener un orgasmo. Es un placer continuo. Álvaro dice que no puede resistir más y que me va a follar, pero al no poder juntar su pene al del otro vecino en mi ano, penetra mi vagina, muy estrecha por el pene de Nacho en mi ano. Empieza un mete-y-saca muy excitante y placentero. Al cabo de un rato, se corre en mis labios vaginales y yo recojo toda su leche sabrosa y me la llevo a la boca y la saboreo y la noto tan rica que no puedo evitar decir que es un manjar exquisito y que me encanta su semen caliente, cosa que hace que me vuelva a llamar de todo.
Nacho saca su pene de mi culo y yo me doy la vuelta, se lo huelo, se lo beso y se lo lamo. Le agradezco que me haya dado tanto placer. Él me besa los pechos y nos abrazamos y nos damos un largo beso, mientras Álvaro nos mira sin saber qué decir. Al cabo de un rato, ellos se van vistiendo y yo les digo que ya me desaten, que se está haciendo muy tarde y mi marido va a llegar pronto.
–Mira, Ana, estoy enfadado porque no te hemos podido dar por el culo los dos juntos. Como castigo, te voy a dejar así para cuando venga tu esposo Roberto.
–No, pero ¿qué dices? ¡No seas cabrón! ¡No, por favor!
–Sí, sí, así, sin bragas, con la minifaldita de niña putita en la cintura, las tetas enrojecidas por encima del sostén y de la blusa. Así aprenderás y otro día estarás más abierta para nuestras pollas.
–Álvaro, vuestros dos penes son demasiado grandes, sobre todo el de Nacho, ¡no es mi culpa! ¡Reconozco que deseaba que ambos me follarais el culo juntos y lo he abierto tanto cómo he podido, créeme! ¿No has visto que he hecho todo lo posible para que me hicierais una doble penetración anal?
–Te creo, porque sé que eres una cerda. Mira, te regalo el plug y lo llevas cada día, todo el día. Y cuando volvamos a visitarte, ten el culo bien abierto, porque te lo reventaremos entre los dos juntos.
–¡Sí, haré eso, de verdad, os lo juro! Me habéis dado mucho placer. Y me ha gustado estar así atada, expuesta a vosotros, completamente a vuestra merced. Pero ahora, venga, desatadme, de verdad que haré lo que me pides! ¡Llevaré puesto el tapón siempre hasta que pronto me podáis dar por culo los dos juntos!
–¡Tu culo de puta!
–Pero no digas eso, Álvaro. Sabes que no soy una puta. ¡Si hasta que estuve la primera vez contigo nunca había sido infiel a mi marido! ¡Va, soltadme! Desearé que me la metáis juntos los dos por el culo, pero ahora debéis desatarme.
–No, aquí te quedas, atada, Ana, sin braguitas, como lección, pero espera, que ya te meto el plug.
–El plug no, por favor. ¿Qué dirá mi esposo?
–¿El cornudo? ¡Tú sabrás! ¡Que vea que su esposa es una zorra!
–¡Al menos ponme las bragas, venga, he sido muy buena con los dos!
–De ninguna manera. Somos unos buenos vecinos y debemos hacer que nuestro vecino Roberto vea que su esposo es una marrana. Vamos, Nacho, vámonos. Pero antes, Ana, te doy unos cachetes, castigada por ser una puerca y una esposa tan infiel! ¡Verás cómo otro día dejarás que juntos te demos por culo!
–¡Sí, sí, verás cómo sí! Si lo estoy deseando, sí, vuestras dos pollas en mi culo.
–Toma y toma.
–¡Ay, ay, no te pases!
–Dale tú también un par de nalgadas, Nacho.
–¡No, ay! ¡Me vas a dejar las nalgas muy coloradas! ¡Ay! Ya está bien.
Cuando llega Roberto alucina al verme así, atada, con el culo al aire y un tapón insertado en él, con las tetas muy enrojecidas por encima de la blusa y con flujo en mis muslos. Le explico que me he puesto de esta forma por una fantasía y me he masturbado pensando en él, pero que me he atado tan fuerte que después no me he podido desatar y que el tapón anal me lo dejó mi amiga Rosa y lo quise probar.
Él no da crédito a mis palabras y dice que todo eso es muy raro y que le molesta ver a su mujer que parece una puta vestida así y que le sabe mal. Me pregunta cómo es que tengo las nalgas tan coloradas, así como los pechos y le digo que eso también forma parte de la fantasía. Le digo que cómo él apenas me toca desde hace años, que debo satisfacerme de alguna manera.
Eso le molesta y me dice que, aunque lo siente, me va a dar mi merecido y empieza a darme también nalgadas y yo mezclo ayes con gemidos y cuando ve que me excito se saca su pene de la bragueta, me arranca el tapón anal y me encula. Me agarra mis pechos con fuerza y después de unas cuantas embestidas, se corre dentro de mí mientras me llama guarra y que nunca hubiera pensado que su mujer fuera tan cerda y más cuando ve que me gusta que me lo haga por detrás y me corro y que lanzo mucho squirt y que mojo todo el suelo y muevo el culo para que mi amado esposo sienta más placer mientras me llena mi culo con su tan deseado esperma.
Cuando al cabo de un rato me desata, cenamos algo y nos vamos a dormir. Pasamos la noche abrazados. Hace muchos años que en la cama Roberto no me abrazaba y duermo satisfecha, amada y feliz.
Nunca podría haberme imaginado un mejor día que hoy. Aunque tal vez, en el futuro, haya días tan o más placenteros. ¡Ojalá sea así!
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