Beatriz: 36 años, 1.70, morena, ojos verdes, cabello negro largo (hasta la parte baja de la espalda) senos pequeños, piernas largas, abdomen plano y un trasero muy bien formado y tonificado.
En esta ocasión les vengo a contar el encuentro que tuvimos mi comadre Beatriz y yo, sucedió hace no mucho, Bety tenía 1 año de haberse divorciado, y escasas 2 semanas de haber terminado una relación sentimental, su ánimo estaba por los suelos tanto, que dijo que el amor no era para ella y que mejor se enfocaría en hacer feliz a su hijo, mi ahijado, y quererse ella misma, que ya no buscaría hombres, dicho esto…
Beatriz me había llamado para que le ayudara con mi ahijado mientras ella iba a comprar unas cosas que le había encargado el albañil que estaba reparando una pared de la cocina
—Buenos días compadre, que pena que le hable a esta hora de la mañana en domingo, pero es que el albañil me encargo un material y no tengo quien me cuide al niño, y no quiero dejarlo solo.
—Buen día Bety, no te preocupes, con mucho gusto cuido al ahijado, estoy ahí contigo en veinte minutos.
Era habitual este tipo de llamadas, desde su divorcio, las labores propias de casa que le corresponden a un hombre, no las repartíamos entre sus hermanos, su papá o yo, tratábamos de hacerla sentir lo mas apoyada posible para que saliera de su trance depresivo; al llegar a su casa me abrió la puerta:
—Hola, que bueno que llegaste, el ruido del albañil tiene todo histérico a tu ahijado, ahí te lo dejo, ahorita regreso
—Calma, espera, no hagas eso, ven, súbanse a mi camioneta, vamos por el material, el albañil no se va a robar nada, te lo aseguro, además he visto una ferretería camino a tu casa, está cerca no nos tardamos nada.
—Está bien, deja voy por el niño y vamos.
Así de rápido como nos fuimos, regresamos, el albañil ya había dejado de hacer ruido con la maquinaria y esperaba el material por el que nos habíamos ausentado, entré a la casa, salude al albañil, y le entregue el material, él, estrecho mi mano agradeció y continuó su trabajo, ya sin hacer escándalo.
—Compadre, me acompañas arriba, es hora de la siesta del niño, pero como te sigue tanto si te quedas aquí abajo no se va querer dormir.
—No te preocupes, vamos.
Subimos a la planta alta de la casa, entramos a la recamara de mi ahijado, encendimos la televisión y le pusimos caricaturas, el ahijado tardó unos 20 minutos en conciliar el sueño, después, pasamos un tiempo en su recámara y después salimos.
—Gracias compadre, no sabes lo complicado que se ha vuelto que pueda dormir a sus horas, y más por los ruidos que hacen abajo con las reparaciones.
—No te preocupes Bety, para eso estamos ya te he dicho que si te causa conflicto puedes llevarlo a la casa y nosotros lo cuidamos, en lo que tú haces tus cosas o te pierdes por ahí con alguien, se vale.
—¿Con quién? Ya te dije que el amor no es para mí, ya renuncié.
—El amor no, pero que tal el sexo, todos necesitamos de el.
—Si, pero ya sabes que soy una romántica, no me gusta hacerlo con cualquiera tengo que generar un vínculo.
—Y por eso te rompen el corazón.
—¿Será?
—Es probable, deberías intentar ser más abierta de mente
—De piernas querrás decir
—Ja, ja, bueno también un poco, pero solo cuídate
—Ay compadre, puro sueño, no hay nada de eso, ya tengo rato
—Pues si las tres semanas que llevas soltera
—¡Nombre, mas! Ya veníamos peleando y de aquello nada, ya voy pa’ los dos meses
—No, pues ya te hace falta que te chequen los niveles
—¡Compadre! Compórtate
—Solo digo lo que es, a poco no extrañas
—Pues sí, un poco
—Y que cual está mejor, la de tu ex o la del compadre
—Que te importa
—Jajaja… si estás así, es porque de seguro la del ex dejó huella
—Cállate… pero si, tienes razón, es que además no era el como la tenía, sino todo lo que sabía hacer con ella
—Entiendo, ven, dame un abrazo, todo va estar bien ya verás, pronto encontraras a alguien que llene ese espacio en tu vida, por muy grande que sea
—Cabrón, jajaja
Nos dimos un pequeño abrazo, pero Dios, olía tan rico, ese perfume me mataba, y ella lo sabía, por platicas anteriores, no recuerdo que acostumbrara a usarlo, pero sin duda ese día lo traía, y olía delicioso, no pude evitar pasar mi nariz por su cuello para olerle de cerca, riquísimo, pero ese movimiento hizo estremecer a Bety, sentí curiosidad, y de nuevo acerqué mi nariz para olfatear su cuello, de nuevo sentí como se le erizó la piel, por lo que le susurré al oído.
—Hueles delicioso, acaso te has puesto el perfume para mí, tramposilla
Beatriz solo se limitó a esbozar una ligera sonrisa y asintió con la cabeza mientras se dejaba olfatear.
—Esto puede traer consecuencias grabes entre tú y yo
—Ah si, cuales
—Ese perfume me provoca, y tú también
—¿¿Yo??
—Si, tu, siempre me han gustado tus largas piernas y tus nalgas, pero si le agregas el perfume, enloquezco comadre
—Que cosas dices, para nada, aunque bueno, el perfume lo compre porque me lo recomendó la comadre
—Ironías de la vida, no te parece
—Sigo sin entender
—Te haces güey, pero no importa
Seguí olfateando alrededor de su cuello hasta que no resistí más y le robé un beso, Beatriz se sintió sorprendida, pero no se negó, se limitó a corresponderlo rápidamente, mientras decía:
—La comadre, el albañil, nos pueden ver
—Tu comadre no vino, el albañil está trabajando, el ahijado duerme, nadie nos verá, solo déjate llevar y disfruta que por lo visto te hace falta
Tomé a Beatriz de la cadera, mientras besaba su cuello y sus hombros, podía sentir su piel erizada, continue besándola, mientras poco a poco la iba despojando de sus prendas, le quité le brasier de un solo movimiento, y empecé a amasar su pechos, pare unos instantes e inicié a besarlos y lamerlos, Bety solo se retorcía y gemía, continué desvistiéndola, hasta que al fin tuve una bella postal frente a mí, Beatriz se cubría sus pechos con los brazos mientras dejaba expuesto su monte de venus y sus nalgas, las cuales era cubiertas por un calzón negro de encaje, de esos que cubren medio trasero.
—Uff… pero que hermoso culo tienes comadre
—A poco si
—Claro, mira cómo me has puesto
Beatriz, quien se encontraba en trance por mis caricias, se incorporó levemente y postró su mirada sobre mi entrepierna, trago saliva y dijo:
—Ay compadre, todo eso se come la comadre
—A veces, otras nomas la puntita
—Se ve delicioso
—Puedes probarla si quieres, tócala no muerde, nomás pica, ja, ja, ja
Beatriz metió la mano por el elástico de mi bóxer, tiró de él y de inmediato saltó a la vista mi verga ya erecta, Bety comenzó a masajearla con ternura, ligeros movimientos de atrás para adelante.
—Ay comadre, que buena mano tiene
—Y usted compadre que pitote trae
—Todo tuyo, si lo quieres
En ese momento, pensé que empezaría a lamerlo, darle besitos, o algo, pero no, siguió masturbándome, aumento la intensidad y cuando sintió que ya estaba lo suficientemente dura, la soltó y se aventó a la cama, quedando boca arriba con las piernas abiertas en forma de V.
—Si lo quiero compadre, métamela
Como, así, sin mamada previa, ni hablar, que mal acostumbrada estaba la comadre, pero ni modo, al cliente lo que pida, fui tras ella y me le monté encima, la llene de besos y le manosee ligeramente la zona intima, para que estuviera a punto y no sintiera malestar, coloque mi verga en la entrada de su vagina y di un ligero empujón.
—Ahí le voy comadre
—Si compadre, pártame en dos con ese pitote suyo
—Tranquila Bety, todo a su debido tiempo, relájate y disfruta
—Métamela ya compadre, de una
Se notaba que Beatriz estaba excitada al cien por ciento, también se notaba las semanas que tenía sin tener intimidad, todo lo quería al momento, mientras que yo prefería disfrutar el momento, porque no sabía si habría otra oportunidad tiempo después; la seguí besando, le acaricie los pezones y besé su abdomen mientras la punta de mi pene invadía poco a poco el interior su vagina, intenté ir despacio, pero Beatriz al sentir a punta de mi verga, con un rápido movimiento de cadera, se la metió toda.
—Ohhh… que rico. —dijimos ambos, al mismo tiempo
Ahí estaba Bety, la comadre divorciada con depresión, con mi pito ensartado hasta lo más profundo de sus entrañas, quien iba a pensar semejante imagen, ni siquiera yo que lo estaba viviendo, Beatriz, al sentirse empalada, rápidamente abrazó mi cadera con sus piernas y mi cuello con sus brazos, fue ahí que entendí que no me soltaría hasta hacerla venir, comencé el mete-saca y ella a gemir con voz muy baja, pues no quería ser escuchada.
—Ay Dios, que rico compadre…
—Si Bety, muy rico…
—Se siente riquísima tu verga dentro de mi
—No te lo voy a negar, estoy en la gloria Bety…
—No pares compadre, por favor, no pares
—No lo hare
Seguí mis embestidas, poco a poco aumentaba la intensidad, podía sentir como las paredes vaginales se abrazaban a mi pene.
—Uy Bety, eso se siente maravilloso, me encanta…
—Y a mí, me encanta tu pitote compadre
—Bety… oh… dios… que rico…
—Así compadre… así… sígale, sígale… ahh… sí… delicioso
Quería detener mis embestidas, quería sacársela y ponerla en posición perruna, pero sus contracciones vaginales y la fuerte presión de sus piernas en mi cadera me lo impedían, Beatriz se aferró a mí, igual que un niño al juguete que quiere, seguí dándole cada vez más duro, intentando que me soltase para cambiarla de posición, fue imposible.
—Ay compadre, que rico, así, así, sígale, más duro
—Ohh Bety… sí, sí, que rico aprietas comadre
—Y tu coges divino compadre… así, más, más…
—Oh que rico comadre… me encanta
—Ay dios, ay si, amooo… así, así, mas, más, oh si me vengo
—Te gusta Bety, te gusta mi verga, te gusta sentirla
—Si, sí, me encanta
—Que te encanta
—Tu verga compadre, me encante que me la metas
—Y a mí, me encanta metértela…
—Oh si, que rico… lo siento por la comadre
—No te preocupes por ella, también recibe su ración
—Ay compadre eres insaciable
—A veces Bety, a veces…
—Ahhh, me vengo, me vengo, me vengooo
Beatriz estalló en éxtasis, hasta ese momento, dejé de sentir sus piernas clavadas en mi espalda y cadera, era momento de ponerla en cuatro y terminar el trabajo, me separé de ella, y sin darle permiso de nada, la giré, la puse en cuatro y la embestí de una… hasta el fondo fue a dar mi verga, dio un grito ahogado, mientras yo le bombeaba su húmeda vagina, las penetraciones eran tan profundas e incesantes que claramente se escuchaba como chocaban mis huevos en la entrada de su vagina, Beatriz gritaba de placer, sus jugos bañaban mi pito, al mismo tiempo que escurrían por entre sus piernas.
—Oh, oh, ah, sí, sí, que rico… uy, me vas a matar compadre, que rico…
—Uy, nada de eso comadre, que rico culito tiene comadre
—Ahhh, uhhh… es suyo compadre, golpéelo
No me dijo dos veces, mientras la seguía empalando a placer, coloque mis manos sobre su cadera y la acercaba hacia mí, podía ver como su nalgas rebotaban en mi abdomen deliciosamente, un par de minutos más y empecé a alternar sus nalgas, primero una nalgada en la parte izquierda, luego una en la derecha, después al mismo tiempo en ambas, luego, una estrujada, comencé a aumentar el ritmo y sentí como ella tenía un segundo orgasmo, este hecho, me puso totalmente a full, y sin pensar en ese momento que no estaba usando condón, le deje ir todo mi pito hasta el fondo.
—Ay así comadre, así, puta madre, que rico te mueves Bety
—Ahhh, que rico me coge compadre, me encantaaaa, oh si
—Comadre, comadre, me vengo comadre, me vengooo
—Adentro no compadre, por favor sáquela, no me estoy cuidado, saquelaaa…
Demasiado tarde, le había dejado ir todos los chorros de semen que salieron de mi duro mástil, le inundé la vagina de mi esperma, las piernas le temblaban, mi pito seguía palpitando y mi respiración estaba agitada, me salí de su intimidad y me recosté junto a ella.
—Compadre, que rico coges
—A la orden comadre, e igualmente
—Compadre, me llenó todo el hoyito de su leche
—Lo siento comadre, no lo pude evitar…
—Estuvo delicioso compadre, pero y si me embaraza
—Pues el ahijado tendrá un hermanito
El relato es auténtico, las situaciones fueron reales, los nombres de los protagonistas fueron modificados intencionalmente para no afectar su privacidad.
![]()
Me imaginé toda la situación y que era a mi a quién me vivías así de delicioso. Estoy excitada y tengo ya 3 meses sin coger así… Necesito una buena ensartada con una vergota cómo la que dices tener
***No se admiten datos personales en los comentarios***
Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.
Administración de CuentoRelatos