Casamiento (2)

3
3000
T. Lectura: 5 min.

En el auto nos fuimos para pasar la luna de miel en el SPA que contratamos, serán cuatro días espectaculares.

Le di las llaves a Gaby para que maneje, ella estaba nerviosa, era la primera vez que manejaba en la ciudad, la guie y llegamos perfecto, después de presentarnos, nos habilitaron el estacionamiento, sacamos las valijas, y tomadas de la mano fuimos a la recepción, nos presentamos nuevamente, y la recepcionista se acordaba de nosotras, nos felicitó, a las dos nos subían los calores. Nos entregó las llaves, nos indicó cómo llegar a la habitación y fuimos.

Tomadas de la mano, llegamos a la habitación, en cuanto abrí la puerta y dejamos las maletas Gaby me arrinconó contra la pared.

Gaby: Vení para acá, me tienes calentita, y nos besamos.

Yo: después de besarnos, ¿por qué me decís así?, y colocando el dedo índice en la boca y con una mirada inocente le digo: “yo no te provoco cosita hermosa”

Gaby: Perra. Me mete la lengua hasta la garganta.

Yo: le acaricio la cintura con las uñas, por debajo del sweater corto. Vos también me tenés caliente. Le quito el sweater, y le digo, “ah, te pusiste el conjunto negro”

Gaby: Si estaba arriba de la cama.

Yo: si, lo puse yo, ese conjunto es mío amor, te lo di para que lo uses, estabas tan emocionada que no te diste cuenta jaja.

Gaby: hija de tu madre, te amo. Como me queda.

Yo: como un escándalo, y con ese culito, mientras le aprieto los cachetes. Te lo regalo, quiero que lo uses, así me llevas en tu piel. Te amo esposa mía. Te digo mi esposa y no caigo.

Gaby: yo tampoco caigo amor.

Ambas ya estamos desnudas, nuestros labios y ojos pintados, y las uñas pintadas, nos volvemos a besar, en el oído le digo, “busca el arnés amor”.

Mientras busca, le acaricié la cola, le rocé la vagina completamente húmeda, ella me dice “amor así no puedo carajo”, yo muriendo de risa, la sigo acariciando, lo más suave que puedo, ella a los insultos revolviendo la valija, le pregunto “lo trajiste no”, ella media caliente, “si la reputisima madre”, yo me sigo riendo, hasta que lo encuentra, “a ver dame le digo, pasa las piernas”, “me lo puedo poner sola”, shhh le hago, se lo coloco y lo empiezo a mover, sé que moviéndolo con el pequeño pene que va por dentro, se coloca en la vagina, y ese movimiento es una locura Gaby me dice: “ah querés jugar turrita”.

Me empuja a la cama, caigo de espaldas, abro las piernas, y me comienza a comer la vagina, me pasa la lengua por todo alrededor, me separa los labios e introduce su lengua, arqueo la espalda y le tome del cabello, tiré de él para que venga hacia mí, y le susurro, haceme tuya amor, penetrame ya. Ella de un golpe, me penetra hace sus movimientos suaves, yo la acompaño al mismo ritmo, en un momento nos giramos sin sacar el arnés, Gaby de espaldas al colchón, yo la quiero cabalgar, a mi ritmo, ella me acariciaba las tetas, los pezones, pellizca la puntita, lo que me hace gritar, me muevo más rápido, y le aviso que me voy a venir, acabé en un squirt increíble.

Agotada caigo sobre ella, mi pelo sobre su cara, ella me acaricia, y me dice: “te amo como a nadie más en el mundo”, “yo también mi amor, nunca pensé que podría amar a alguien, como te amo a vos” nos besamos. Le digo a Gaby, “dame el arnés, te quiero coger”, ella se lo saca, me lo coloco, le pregunté “¿te molesta que esté con mis jugos?”, “no amor es mas sexy, quiero todo de vos”. Me sonrió y la beso, le acaricio el pelo, beso sus mejillas, el cuello, beso y acaricio sus hermosas tetas, bajo, juego con mi lengua en su ombligo, siento su respiración acelerada.

Bajo hasta su vagina, le acaricié el clítoris hinchado y duro, hundí mi lengua en su interior, su conchita húmeda y rica, subo hasta sus labios, ella gozando, le pregunté, “estás lista”, y en un susurro de su voz me responde, “sí mi amor, cogeme”.

En un solo movimiento, le hundí el arnés al fondo, ella arquea la cintura, cierra los ojos, y con su boca abierta deja escapar un aaahhh, le beso el cuello, se que le calienta, le susurró al oído, “¿te gusta”?, me responde “si, cogeme así mi amor, dame todo”.

La tomé de los hombros, y nos volteamos, quedando yo de espaldas, nos miramos, ella baja la cabeza y nos besamos, le clavé las uñas en la espalda, y le digo “cabalgame”, y Gaby comienza a mover su cintura, hundiendo el arnés en lo más profundo, cada vez que lo hundía abría su boca, acompañada de un aaahhh de gozo y placer, yo la acompañaba con ritmo, hasta que aceleré el ritmo, y ella me acompañaba en las embestidas, estuvimos un rato hasta que un squirt, humedece todo mi bajo vientre.

Gaby: “que rico coges perrita”

Yo: “vos tampoco te quedas atrás”.

Gaby: 2nunca me cogieron así amor”.

Yo: “me haces poner colorada.”

Nos besamos.

Yo: mientras cogíamos me vino a la mente, cuando nos vimos por primera vez en el gimnasio.

Gaby: jajaja te acordas

Yo: si, como si fuera hoy, vos ya estabas caliente conmigo no.

Gaby jajaja, shhh, sigamos cogiendo amor, dame el arnés te quiero hacer la cola.

Yo: después te la hago yo, conste que no me respondiste.

Me puse en posición de perrito, y Gaby comenzó a pasarme la lengua en toda la cola, rozando la vagina, e introduciéndola en mi ano, acompañando con un dedo, mientras yo me manoseaba la vagina, ella me dio dos nalgadas diciendo, “ay que linda cola mi amor”, apoya el arnés en la entrada del ano, con un empujón me introduce lo que sería el glande, “ayyy, así mi amor, ayyy, haceme la cola”, otro empujón y me introduce todo, “ayyy, si, si, si, rompeme bien el culo, aaayyy”. Sus movimientos son bien ricos, plafff, plafff recibo otras dos nalgadas, sus manos me toman por las caderas, y su ritmo se acelera, me tiene en un grito profundo “aaaaay, siii, me vengooo, ayayay”.

Exhausta y con la respiración acelerada, caigo con el pecho en la cama, Gaby, me acaricia, besa mi mejilla, acaricia mi pelo.

Yo la miro y le sonreí y le digo, “que rico me rompiste la cola”, “te amo mi Andreita” y nos besamos.

Yo: “no me respondiste”

Gaby: “qué cosa”

Yo: “cuando me viste en el gimnasio aquella vez, te guste”.

Gaby: mmm, algo.

Yo: “ay, como algo”

Gaby: “bueno sí, un poco, pero no sabía cómo lo tomarías, yo nunca tuve experiencia con mujeres, tampoco soy lesbiana. Pero había algo en vos, que no lo puedo explicar.

Yo: “mi amor…, bonita, y mirá ahora, estamos casadas, quién lo hubiese imaginado.

Gaby: a medida que te fui conociendo, más me enamoraba de vos, no sabes las vueltas que di, cuando vos me contabas de tus aventuras, me daba por las pelotas, te quería decir, pero tenía miedo a perderte.

Yo: Ay Gaby de mi corazón, ahora ya estamos casadas, nadie nos va separar, te amo infinitamente, y te agradezco que pueda ser tu esposa. Orgullosa de vos amor; ahora dame el arnés, me toca a mi hacerte la colita.

Me coloqué el arnés, Gaby en cuatro en la cama, le rozaba el arnés entre el ano y la vagina, así varias veces, hasta que Gaby excitada me dice, “cogeme de una vez hija de puta”, sabía que se iba a enojar, lo apoyé en la entrada del ano, y de a poco, lo fui introduciendo, me moví despacio, ella gozaba rico, además aprendió rápido, su mano se daba placer en el clítoris, de su voz escuché “ dame fuerte, dame fuerte, no pares ahhh, aaah”. Comencé a moverme rápido, hasta el fondo, hasta que ambas nos vinimos juntas, Gaby cayó agitada en la cama, me quité el arnés, y agitada la abracé de costado, solo me dijo “perra”, y nos reímos. Nos besamos, le acaricié la cola, y le pregunté:

Yo: “¿estás bien?”

Gaby: “sí amor, de maravillas, coges de una manera que me llevas a las nubes”.

Yo: nooo, mira lo que dices.

Gaby: “nadie me hizo la cola, tú eres y serás la única, así que prepárate cuando quiera hacerlo, me encanta”.

Yo: solo la bese.

Gaby: “Vos me enseñaste a disfrutar, y a relajarse, me estás convirtiendo en tu putita, perrita endemoniada”.

Yo: jajaja, una nueva perrita endemoniada, sos terrible.

Gaby: y además me diste uno de tus conjuntos. Y eres mi esposa, ¿qué más?

Yo: ¿qué más?, vamos a la ducha, putita.

Gaby: vos sos putita, y me pega una nalgada.

Yo: jajaja, me muero de risa.

Desnudas, besándonos y tomadas del brazo nos vamos al baño y juntas nos damos una ducha.

Yo la bañe a ella, ella me baño a mí, nos pasamos el jabón por cada rincón de nuestro cuerpo, imposible que nuestras vaginas no estén húmedas, nos besamos, jugábamos con un dedo en el culo, nos reíamos, nos decíamos que ahora no nos cuesta introducirlo, a lo que Gaby dijo, increíblemente putas mi amor, y nos reímos.

Luego de ducharnos, nos acostamos, nos abrazamos y quedamos en que mañana, en el desayuno, vemos en qué momento contratamos la sesión de masaje, nuestro primer día de casadas, llega a su fin, enamoradas plenamente, una nueva vida nos espera juntas.

Continuará.

Espero que les haya gustado.

Loading

3 COMENTARIOS

  1. ***No se admiten datos personales en los comentarios***
    Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
    Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.
    Cata Martínez
    Administración de CuentoRelatos

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí